5 consejos para la vuelta de las vacaciones y 3 recetas para volver a la rutina

Las vacaciones, ¿te acuerdas de ellas? Días largos, playa, quizá piscina, viajes… Nada que hacer y mucho tiempo para disfrutarlo.

Probablemente septiembre sea uno de los meses más odiados del calendario. Poco a poco, nos vamos dando cuenta de que el invierno volverá inexorablemente. Y, con él, los días más cortos, el frío… Sí, septiembre es un mes duro.

Para colmo, toca volver a acostumbrarse a la rutina, a los horarios y, lo peor, olvidar todos esos días que hemos disfrutado en destinos exóticos o más cercanos pero muy relajantes. El recuerdo de las vacaciones se escapa en menos tiempo del que tardamos en perder el bronceado.

Así que para este mes he pensado que nos podría venir bien a todos unos consejos. No me refiero a ideas sobre nutrición (aunque es fundamental; pero para ello os recomiendo contar con la ayuda de un profesional) sino a pequeños remedios para la terrible vuelta a la rutina.

Consejos para la vuelta de las vacaciones

  1. Compensar los excesos de las vacaciones. Evidente, ¿no? Todos tendemos en vacaciones a darnos demasiados caprichos “que para eso estamos de vacaciones”. Y al volver, se nota. Incluir más verduras en tu dieta, reducir el consumo de grasas, beber bastante agua y realizar algo de ejercicio físico te sentará muy bien. Pero tampoco se trata de estar “a pan y agua”; recuerda comer de todo y, fundamental, realizar un desayuno como dios manda.

    ejercicio físico

    Correr, nadar… O incluso dejar el coche aparcado y andar más son formas de compensar los excesos de las vacaciones

  2. Cargarse de vitaminas. La Organización Mundial de la Salud (OMS) recomienda consumir 600 gramos de fruta por persona y día dentro de sus objetivos de salud pública. Son muchos los motivos: el aporte de vitaminas, (A, B, C…), de minerales como el potasio, el magnesio, hierro o fósforo, de fitoquímicos con efectos beneficiosos para nuestra salud y el bajo aporte calórico son algunos de ellos. Además, como señalan en la campaña para la promoción del consumo de frutas y hortalizas “5 al día”, consumir diariamente frutas y hortalizas frescas nos ayuda a prevenir distintos trastornos: digestivos, enfermedades cardiovasculares, algunos tipos de cáncer y enfermedades neurodegenerativas, además de ayudarnos a prevenir la obesidad. Una buena opción puede ser recurrir a zumos y smoothies que puedes preparar fácilmente en tu casa.

    fruta fresca

    Es recomendable contar con fruta fresca siempre a mano para matar el gusanillo entre horas

  3. Comer en casa. Que sí, que andas con prisa. Que el menú del bar de la esquina tiene muy buena pinta. Que no se te ocurre qué hacer. Pero: a) en realidad, sabes que hay muchas recetas que puedes preparar en un santiamén, b) ¿cuántas veces a la semana eres capaz de comer una paella que podría brillar en la oscuridad? y c) ¿has visto todas las recetas que hay en este blog?

    Pan hecho en casa

    Por no hablar de los beneficios de que tu casa huela a pan recién hecho…

  4. Concederse alguna tregua. Dicho todo esto, de vez en cuando conviene concederse algún que otro capricho. Una buena cena en un restaurante donde se cuide el producto, echarse unas risas tomando unos cócteles con los amigos, disfrutar de una botella de vino (con moderación) en buena compañía… En definitiva, pequeños placeres culpables que, en su justa medida, nos ayudarán a lidiar con la dura rutina.

    Hamburguesa de cecina

    Hamburguesa de cecina con albahaca y rúcula

  5. Y al día siguiente, una buena ración de verduras y frutas. En el medio está la virtud, que decía Aristóteles. Y si una una noche nos damos el lujo de meternos una hamburguesota entre pecho y espalda, convendría al día siguiente algo más ligero, como una crema de verduras.

    Crema fría de puerro con coco y jengibre

    Crema fría de puerro con coco y jengibre

Tres recetas para volver a la rutina

Como volver a la rutina es muy duro, se me ha ocurrido que podrían venirnos bien tres recetas que combinen un sabor delicioso con unos pasos no muy difíciles, que para complicarnos la vida ya está el jefe, los niños, el tráfico… O todo junto.

Solomillo de ternera con quinoa, pesto y puerro tostado

La quinoa o quinua está considerada por la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura como un superalimento (el nombre proviene de una palabra quechua que significa “cereal madre”) por su alta capacidad nutritiva, su alto contenido en vitaminas, minerales, fibra…, y por su gran proporción de proteínas de alto valor biológico (entre el 16 y el 20% del peso de la semilla), con la ventaja de no contener gluten y ser, por lo tanto, apta para celiacos.

Solomillo de ternera con quinoa, pesto y puerro tostado

Solomillo de ternera con quinoa, pesto y puerro tostado

Para prepararla, primero debemos lavarla bien y después la cocemos en agua o caldo de verduras durante unos 15 minutos, a fuego bajo y con la cazuela tapada. Es importante no remover para evitar que los granos se rompan. En esta receta, además, procuraremos reservar algo menos de un cazo del agua de la cocción que añadiremos al finalizar el pesto. Esta salsa no tiene ningún misterio: trituramos un puñado de piñones, albahaca fresca y un par de dientes de ajo. Vamos añadiendo aceite de oliva mientras batimos hasta que emulsione. Por último, añadimos parmesano y algún queso de oveja (el ideal, el pecorino romano) rallados y mezclamos bien. Para que quede una textura más similar a una salsa y menos cremosa añadimos el agua de la cocción que habíamos reservado hasta que esté a nuestro gusto. Solo queda pasar el solomillo por la plancha y emplatar: primero el pesto, encima la quinoa y el solomillo al lado. Podemos añadir unas rodajas de la parte más verde del puerro tostadas en una sartén. Un plato único perfecto.

Guiso portorriqueño de lechazo a la naranja

Una alternativa deliciosa y con un gran aporte de vitamina C es la de marinar la carne como se hace en algunas zonas de Puerto Rico: en una mezcla de zumo de naranja, una cucharadita de canela y otra de clavo molido.

guiso portorriqueño de lechazo

Guiso portorriqueño de lechazo a la naranja

Deja reposar la carne (yo utilicé lechazo, pero puedes probar con cerdo, ternera…) un par de horas en este marinado. Después escúrrela y reserva el marinado. Dora la carne, previamente salpimentada, en una sartén ancha y alta y reserva. En la misma sartén, sofríe cebolleta, pimiento rojo y un par de dientes de ajo, todo muy picadito. Incorpora la carne, el marinado, agua hasta cubrir y un chorrito de salsa worcestershire, una pizca de albahaca fresca picada y dejas cocer a fuego bajo durante unos 40 minutos, con la sartén tapada. Añades un puñado de arándanos o pasas y de alcaparras y cocinas otros 10 minutos más.

Falso helado de plátano, arándano y jengibre

Esta es una forma facilísima y bien rica de aumentar las dosis de fruta en nuestra dieta. Solo tendrás que preocuparte de cortar 4 o 5 plátanos en rodajas y congelarlas. Si las congelas por separado en varios montones, podrás ir preparando este falso helado según te apetezca. Digo falso helado porque no lleva leche ni ningún otro elemento que no sea fruta y jengibre. La consistencia cremosa del plátano helado le dará esa textura similar al helado.

Falso helado de plátano, arándano y jengibre

Falso helado de plátano, arándano y jengibre

Una vez helado el plátano, solo tienes que triturarlo junto con un puñado de arándanos (al gusto) y una cucharada de jengibre fresco picado hasta que adquiera la consistencia de un helado. Y, por supuesto, ¡disfrutar!

 

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s