Un menú italiano para celebrar la Expo de Milán

Como seguramente ya sabréis, desde este mes se celebra en Milán la Exposición Internacional 2015.

En esta ocasión, ese evento internacional lleva por lema “Alimentar el planeta, energía para la vida”. De este modo, la Expo Milán busca hacer frente al cada vez mayor problema de la alimentación en el mundo desde diferentes perspectivas: científica, social y, cómo no, gastronómica.

Lo cierto es que propone toda una serie de actividades muy interesantes (no solo en Milán; la embajada italiana en Madrid ya ha organizado algún que otro evento vinculado a esta celebración) así que si estás planeando una visita a nuestros vecinos italianos, que nunca defraudan, sobre todo en lo que a gastronomía y enología se refiere, hasta el 31 de octubre clava en tu mapa una chincheta e esta ciudad del norte de Italia. Seguro que merece la pena.

Con esta celebración en mente, me apetecía confeccionar un menú italiano, con aires de Milán, y así de paso recuperar un poco la cocina italiana, que tenía un poco olvidada últimamente. Para ello me he servido de las hierbas y especias de Gourmet Garden, con las que es mucho más fácil aportarle ese aroma y esos sabores tan típicos de los platos de la gastronomía italiana.

Ossobuco de ternera

Probablemente uno de los platos más típicos de Milán, el ossobuco (literalmente, hueso hueco) prácticamente solo requiere tiempo y paciencia.

El primer paso es cerrar la carne; para ello, y tras añadir sal y pimienta al gusto a las piezas de ossobuco, las rebozamos en harina y las doramos en una cazuela amplia (que entren las piezas holgadas) con aceite caliente. Reservamos la carne y en esa cazuela con el aceite sobrante y un poco más si hiciese falta rehogamos media cebolla, un par de zanahorias, medio pimiento, (todo ello cortado en pequeños trozos) y un diente de ajo aplastado con la hoja de un cuchillo.

Pasados unos 10-15 minutos removiendo lo justo para que no se peguen, añadimos un tomate cortado en trozos pequeños, una cucharada sopera de las hierbas provenzales frescas de Gourmet Garden y vino blanco, unos 250 ml, y caldo de verduras, en similar proporción. Dejamos que cueza lo suficiente para que se reduzca el alcohol, añadimos una pizca de sal e introducimos la carne.

Tapamos la cazuela y dejamos que se haga durante una o dos horas, hasta que la carne quede tierna. En todo este tiempo solo tendrás que vigilar de vez en cuando para que no se pierda mucho líquido; de ser así solo tienes que añadir más caldo y más vino, siempre en igual cantidad. Cuando la carne está lista puedes servir tal cual, pero yo prefiero sacar la carne y triturar fino todo lo demás para que quede como una salsa que, si te sobra, te quedará perfecta en un plato de arroz, pasta… O casi cualquier cosa.

Ossobuco de ternera

Ossobuco de ternera

Risotto de tomate y albahaca

Sin duda otro clásico de la cocina de Milán, que además suele servirse como guarnición del ossobuco, si bien en su versión más extendida, es decir, a la milanesa. Yo, en cambio, opté por una versión más particular con una mezcla de tomate, tomate seco picado y albahaca fresca picada de Gourmet Garden.

Picamos en trocitos media cebolla y un tomate y sofreímos en una cazuela en la que previamente habremos fundido una nuez pequeña de mantequilla. Añadimos arroz (que sea para risotto, arborio o carnaroli), mezclamos bien y, tras más o menos un minuto, añadimos un chorrito de vino blanco o vermú (a mí me suele gusta más así).

Dejamos reducir el alcohol y cubrimos con caldo de verduras caliente. Incorporamos tomate seco en trozos y una cucharada sopera de la picada de albahaca de Gourmet Garden y esperamos a que cueza el arroz, removiendo de vez en cuando para que el arroz no se queme y se haga de forma uniforme. Corregimos de sal y añadimos unas lascas de mantequilla y dos cucharadas de parmesano rallado. Mezclamos bien, lo dejamos reposar un par de minutos y servimos.

Risotto de tomate y albahaca

Risotto de tomate y albahaca

Tiramisú de lima y jengibre

El tiramisú es el postre italiano más popular, hasta el punto de podérselo uno encontrar como postre casero prácticamente en cualquier sitio. La última vez que lo preparé tenía ganas de hacer algún experimento y, por no hacer lo típico, es decir, un tiramisú de limón, se me ocurrió probar suerte con algo un poco más distinto: lima y jengibre.

La receta no tiene la menor complicación; empapé ligeramente unos bizcochos de soletilla en un ponche de ron, jengibre, miel y limón extraído del libro ‘La enciclopedia de los sabores’ de Niki Segnit. Preparé el mascarpone como es habitual para este postre (mezcla del queso con yemas batidas con azúcar y claras a punto de nieve) y, como novedad, preparé una crema de lima (o lime curd). Solo quedaba colocar las capas: bizcocho, mascarpone, bizcocho y crema de lima, dejar enfriar en el frigorífico unas horas y disfrutar. Está mal que yo lo diga pero quedó sensacional, con la esencia del tiramisú pero muy refrescante. Puedes leer la receta completa en esta entrada.

Tiramisú de lima y jengibre

Tiramisú de lima y jengibre

Por último, me gustaría saber: ¿hay alguna receta de la cocina italiana que te cautive especialmente? Estaría encantado de saberlo.

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