Arroz divorciado

En algunas zonas de Alicante, cuando el arroz no lleva carne, pescado o marisco, se le llama arroz viudo. Una denominación que no termina de gustarme porque si un arroz tiene el sabor de unas buenas verduras, no le falta nada ni tiene que estar triste.

En cualquier caso, no es mi idea preparar un arroz viudo, receta que no conozco. Pero el otro día llegue a casa con el tiempo justo para comer y un frigorífico algo escaso. Tenía un arroz que compré para guarniciones y un experimento con verduras que había hecho el día anterior. Se me ocurrió mezclarlos y el resultado fue espectacular.

Un arroz con un sabor muy potente de verduras, que preparé en media hora, me zampé en un santiamén y me supo a gloria. Recordé ese arroz viudo y me vino a la cabeza la idea de que, viudo no sé, pero ese arroz tenía pinta más bien de haberse divorciado y quedado con todo. Y de darse ahora la gran vida.

Ingredientes

Arroz

1 pimiento verde

2 cebollas medianas

1 puerro

2 tomates

3 dientes de ajo

Vino blanco

Aceite de oliva

Sal

Taquitos de jamón (opcional)

Preparamos un sofrito con las verduras (reservando media cebolla y un diente de ajo) y, una vez conseguido, lo trituramos bien y lo pasamos por el chino hasta conseguir una crema untuosa (deliciosa, por cierto, para acompañar un montón de platos).

Pochamos una cebolla picada fina, añadimos ajo picado y, cuando empiece a dorarse, un chorrito de vino blanco. Dejamos reducir el alcohol e incorporamos el arroz. Cubrimos con agua y añadimos sal.

Cuando el arroz esté casi listo y quede muy poca agua, añadimos 3 o 4 cucharadas de esa crema de sofrito de verduras que teníamos preparada y mezclamos bien. Esperamos a que el arroz termine de hacerse, retiramos del fuego, añadimos unos taquitos de jamón y tapamos. Dejamos que repose un minuto o dos.

Por último, servimos con unas hebras de azafrán. Yo tenía por allí unos palitos salados (tipo pretzel) y, sobre la marcha, se me ocurrió encasquetárselos también.

arroz divorciado

La recomendación del chef

José Luis Perales es, probablemente, uno de los cracs más infravalorados de la música española. Sin el carisma de Julio Iglesias, el atractivo de Miguel Bosé o la forma de comerse el escenario de Raphael (por citar tan solo a algunos de los muchos artistas para los que ha compuesto canciones), parece que, a pesar de su éxito, comercial y artístico, no tiene el mismo estatus que los anteriores, algo completamente injusto. Porque Perales es un compositor rabiosamente moderno, como demuestra que, además del éxito de sus canciones, las versiones posteriores que se hacen de ellas funcionen igual de bien. Solo así se explica que una canción como su famoso ‘¿Y quién es el?’ pueda recibir una versión de una banda de punk rock uruguaya, 78 RPM.

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