El Bohío

En Illescas, un pueblo de Toledo, se encuentra un restaurante ante el cual sería un error pasar de largo: el único bar de carretera que había entre Toledo y Madrid antes de la Guerra Civil.

Hoy, El Bohío es un mesón castellano reconvertido en restaurante de cocina vanguardista donde la tradición y la modernidad se unen de la mano de su chef. Pepe Rodríguez ha logrado fama (bien merecida, creo yo) gracias al programa de televisión Masterchef pero ya en 2010 obtuvo un reconocimiento mucho más importante: el Premio Nacional de Gastronomía en 2010. No es para menos.

entrantes

Foie gras con sardina, Snack de patatas con cochino, Lentejas con butifarra

Mi chica me invitó por mi cumpleaños a este restaurante con una estrella Michelín y dos soles Repsol, a sabiendas de las ganas que le tenía. La verdad es que me hacía mucha ilusión: porque me gusta la cocina que practica Pepe y porque considero además me gusta tanto lo poco que conozco de la persona (a través de entrevistas, reportajes…) como lo mucho que se puede ver del personaje semanalmente a través de Masterchef. Además fue una sorpresa; un perfecto colofón a una breve escapada a Toledo del que no supe nada hasta que no averigüé que nos dirigíamos a Illescas. Y allí solo podía haber un destino: El Bohío.

entrantes

Rocas de sésamo y maíz, Crujiente de wasabi, Ajoblanco con fruta de la pasión

De la mano de Diego Rodríguez, hermano de Pepe y un tipo que nos demostró que, además de saber llevar una sala con una perfección admirable, es una persona amable, simpática y cercana a más no poder, accedimos a este lugar privilegiado para disfrutar de uno de esos menús que no se olvidan. Ofrecen actualmente tres menús (del día, de temporada y degustación) con unos precios que van desde los 37 a los 95 euros, son accesibles prácticamente para cualquier bolsillo. Nosotros, por aquello de que un día es un día (y mi cumpleaños, para más señas) nos dimos el lujo de optar por el menú degustación con maridaje de vinos.

Carcamusa

La típica carcamusa toledana

Desde luego, a posteriori, tras las tres horas que pasamos en El Bohío y lo mucho que lo disfrutamos, me atrevo a decir que merece totalmente la pena.

Escabeche de pollo de corral, cebolla y aceite

Escabeche de pollo de corral, cebolla y aceite

El menú es un viaje que constantemente te lleva de la tradición a la vanguardia. Esto se adivina ya en los entrantes, que combinan referencias típicas, entre las que no pueden faltar, cómo no, la Carcamusa toledana, que interpretada por Pepe se convierte en algo ligero y muy sabroso, o unos Buñuelos de lentejas y morcilla, con otras más novedosas como las Rocas de sésamo y maíz. Mención especial merecen las Patatas con cochino en versión snack, por las que merece la pena pegarse con tu acompañante para comértelas todas.

Los fideos del cocido en un caldo de jamón y verduras y Sopa de pescados y mariscos especiada

Los fideos del cocido en un caldo de jamón y verduras y Sopa de pescados y mariscos especiada

Pero si un plato habla de tradición en el menú que probamos, es sin duda Los fidos del cocido en un caldo de jamón y verduras; un caldo como dios manda, de los que tienen todo el SABOR, así, con mayúscula, y consigue que se te peguen los labios. Estos caldos merecen un monumento y el de Pepe es, sencillamente espectacular. Y hablando de espectáculo, ahí está la Sopa de pescados y mariscos especiada, que sorprende por su presentación (el condumio primero y se vierte encima la sopa) como por su sabor, con un toque de eneldo delicioso.

Huevo líquido, guiso de pescado, patata

Huevo líquido, guiso de pescado, patata

La verdad es que cada uno de los platos merecería una entrada de este blog por sí solo: el Escabeche de pollo de corral, o un Huevo líquido con cocochas y patata, la Crema de pichón y foie gras o el Rabo de cerdo con espardeñas y judías (un “mar y montaña” de quitar el hipo) proponen un viaje en el que la sorpresa es constante y el disfrute está asegurado. Yo, que soy más de pueblo que las amapolas, no pude evitar rebañar con pan la mayoría de los platos: porque eran platos de toma pan y moja, sí señor.

Crema de pichón y foie gras, uvas y el caldo del morteruelo y Rabo de cerdo con espardeñas y judías

Crema de pichón y foie gras, uvas y el caldo del morteruelo y Rabo de cerdo con espardeñas y judías

Y cuando pensábamos que ya no podíamos sorprendernos más, ahí llegaron la Ventresca de atún con su pelota, una idea que me parece buenísima para realzar un pescado que admite muy bien los tratamientos más propios de la carne. Y un Pichón asado con bizcocho de chocolate, higos y ciruelas increíble: tanto por el punto de la carne, exquisito, como por la mezcla dulce-salado, que a mí me encanta. Un platazo que disfruté como un niño pequeño.

Ventresca de atún, su pelota y el caldo de verduras y Pichón asado con bizcocho de chocolate, higos y ciruelas

Ventresca de atún, su pelota y el caldo de verduras y Pichón asado con bizcocho de chocolate, higos y ciruelas

Luego llegaron los postres, sorprendentes y deliciosos. El Postre de pistacho, que se presenta en cinco texturas diferentes y es probablemente el rey de la propuesta dulce final, aunque todos me encantaron: equilibrados, ligeros y con el punto perfecto de dulce, combinándolo con otros sabores para conseguir unos postres que rematan la faena.

Postres

Frutos rojos, vainilla y regaliz, Bizcocho de limón y yogur, Trufas, macarrones y cañas fritas, Postre de pistacho

O eso pensábamos nosotros porque, tras este momento de disfrute, llegó la sorpresa. Una vez más, de la mano de Diego, que se acercó a nuestra mesa acompañado de Pepe, quien me traía un bizcocho de chocolate como detalle por mi cumpleaños, detallazo, más bien. Con Pepe pudimos hablar un rato y me demostró lo que yo ya imaginaba: además de cocinero impecable es un tío simpático y con los pies en la tierra; muy consciente de que la cocina es muy bonita pero, como trabajo, es muy duro y sacrificado. De ello hablamos cuando comentamos que mi padre era cocinero (no como lo que se hace aquí, le aclaré; “¿Daba comidas? Pues entonces es cocinero, como todos nosotros”, fue su respuesta) y en ese rato que nos dedicó nos demostró que tanto él como su hermano hacen en El Bohío algo especial: hay alta cocina, sí, pero hay familia, hay mucho esfuerzo, mucha humildad y el trabajo de alimentar se convierte en el arte de satisfacer gracias a su saber hacer; y es que en El Bohío se sabe, pero también se hace.

Bizcocho de chocolate

Detallazo por parte de Diego y Pepe

Nos quedaba probar el Disznókö, un tokaji, vinos dulces de la región de Tokaj, entre Eslovaquia y Hungría, de 4 puttonyos. Según nos explicaron, el puttony es una medida que hace referencia a la concentración de azúcar y, por lo tanto, al dulzor del vino, que puede alcanzar los 7 puttonyos.

vino dulce Tokaji

Exquisito tokaji

Con este vino dulce coronaron una selección de vinos impresionante: champagne Michel Gonet, los blancos Finca Blas Muñoz (con un toque de espárrago que nos encandiló) y Loco 2012 (nos quedamos con las ganas de llevarnos la camisa de fuerza con la que se presenta este peculiar vino) y el tinto Las Uvas de la Ira 2012.

vinos en El Bohío

Las Uvas de la Ira, Loco y Finca Blas Muñoz

En definitiva, una experiencia increíble. Salí de El Bohío encantado por el servicio recibido, con la cabeza llena de ideas, entusiasmado con la personalidad y saber hacer de Diego y Pepe y sobre todo, y esto es lo más importante, feliz. El Bohío es uno de esos lugares mágicos; un antiguo mesón castellano, el único bar de carretera que había entre Madrid y Toledo antes de la Guerra Civil, un negocio familiar en el que el respeto a la tradición (la de la cocina y la de la familia) se une al trabajo duro y a la imaginación. Una experiencia inolvidable.

7 comentarios en “El Bohío

  1. Qué envidia! Tenía que estar todo muy bueno

  2. Si tenía una mínima duda de ir ya se me ha quitado! Nosotros tenemos pensado ir en Noviembre 🙂 Dios Santo, todo tiene una pinta espectacular. Me ha encantado la entrada que he leído en voz alta para que mi chico la escuchara 🙂 Gracias por compartir la experiencia Alberto!

  3. […] ¿qué decir de Pepe? Pues que confirma lo que ya pensé cuando estuve en El Bohío: un tipo que sabe de cocina, y mucho. Que sabe aunar la cocina tradicional y las últimas […]

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s