Dando la lata

A veces uno echa un vistazo a la cocina… Y todo lo que queda son prácticamente latas.

Pero esto no tiene que ser un problema, sobre todo si tomamos la costumbre de comprar buenas conservas. A veces compensa gastarse un poco más para tener un buen producto, que podrás almacenar en tu despensa y utilizar en cualquier ocasión.

Las conservas nos permiten obtener productos que normalmente no podemos tener en ciertas temporadas o en ciertos sitios fácilmente en cualquier momento del año. Por eso me gustan.

Es algo parecido a lo que me pasa con Gourmet Garden: para mí, encontrar ciertas especias es a veces realmente difícil pero con estos productos tengo productos como el chile fresco al alcance de la mano. Y, además, al proceder de cultivos biológicos y no contener aromas ni colorantes artificiales, es realmente muy parecido a contar con las hierbas recién recogidas. ¡Y se nota en el sabor!

Con estas ideas en la cabeza, me propuse crear un menú “de lata”. Como veis, no es nada difícil convertir estos productos, que normalmente parecen de “segunda fila” en tapas y platos muy apañados. Como en todo, es fundamental la calidad: es preferible gastarse un poco más y contar con un producto un poquito mejor.

Comenzamos con unos Garbanzos y almejas con salsa de chile y parmesano que, presentados en estas pequeñas cazuelas, parecen otra cosa, ¿verdad? De todos modos, os puedo asegurar que en un plato de los de toda la vida están igual de ricos.

Garbanzos y almejas con salsa de chile y parmesano

El proceso es muy sencillo: utilicé unos garbanzos de bote que lavé y escurrí. También escurrí las almejas, pero reservé el líquido. Laminamos los dientes de ajo, que doramos en una cazuela con aceite caliente. Añadimos el líquido de la lata de almejas, incorporamos los garbanzos y añadimos agua hasta cubrir. Pasados 5 minutos, incorporamos las almejas y dejamos cocer durante otros 10 minutos.

Aparte, mezclamos unas cucharadas soperas del caldo que se ha generado, aún caliente, con el chile y el parmesano rallado, hasta que adquiera una consistencia untuosa. Servimos los garbanzos con las almejas, vertiendo por encima la salsa de chile y parmesano.

Ensalada de mejillones de lata

Pasamos de las almejas a esta Ensalada cítrica de mejillones picantes con zarrapastrón de patata. El zarrapastrón no es más que un puré en bruto de patata cocida al que añadí parte del aliño de la ensalada, que preparamos con cebolleta y pimiento en tiras, perejil, cilantro, el zumo de un limón y una cucharada sopera de soja. Lo más complicado de esta receta es añadir los mejillones escurridos (guardando el caldillo de la lata), ya que hay que hacerlo con mucho cuidado para evitar que se rompan (si ocurre tampoco pasa nada, simplemente quedan más bonitos los mejillones enteros).

Maceramos la ensalada mientras cocemos la patata, como si fuera un ceviche, y en otro bol mezclamos una cucharada sopera del caldillo de los mejillones, otra de chile fresco picado y otra de salsa de pescado (que puedes encontrar en tiendas asiáticas). Ligamos y añadimos un chorrito de aceite de oliva que mezclamos bien.

Una vez cocida la patata, la pelamos y machacamos. Escurrimos la ensalada que hemos preparado hasta separar el caldillo, que mezclamos con este puré de patata. Separamos también los mejillones de la verdura. Emplatamos con el zarrapastrón de patata de base, encima la verdura y los mejillones, y vertemos por encima de todo la salsa picante.

Mousse de fresa y jengibre

No podíamos terminar sin un postre, en este caso, también procedente de una conserva, concretamente fresas en almíbar. Como verás, preparar esta Mousse de fresa y jengibre, ideal para preparar un postre en cinco minutos.

En la batidora, picamos fresas escurridas hasta que nos quede un zumo espeso, que reservamos. Por otra parte vertemos 250 gr. de leche evaporada, previamente refrigerada durante al menos un día, en un recipiente alto. Comenzamos a batir a una velocidad media-baja.

Cuando la leche comience a tomar volumen, añadimos el zumo de las fresas y jengibre fresco, poco a poco y mientras seguimos batiendo. Cuando llevemos aproximadamente 4 minutos batiendo (tiene que tener una textura similar a la de la nata montada), repartimos en vasos o copas. Espolvoreamos con jengibre en polvo (para los más valientes), o bien canela o cacao (que darán un puntito muy recomendable) y reservamos en el frigorífico hasta el momento de servir. Puedes añadir, como en mi caso, unas gotas de chocolate y una galleta, para decorar.

Ya veis lo fácil que es crear un menú en un momento utilizando productos que se pueden almacenar y conservar muy fácilmente.

Y tú, ¿tienes alguna receta con la que sea fácil y delicioso “dar la lata”?

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