Experimentos con calabaza

Uno de los productos más fascinantes y deliciosos del invierno es, para mí, la calabaza.

Es uno de esos alimentos que sirve prácticamente para todo: dulce o salado, primer plato o segundo… Y como hay vida más allá de la crema de calabaza (que a mí, por otra parte, me encanta y por ello le he dedicado un par de entradas anteriormente) hoy os traigo un experimento que hice para presentar la calabaza con un toque diferente.

Como siempre, se trata de una receta y dos presentaciones muy sencillas. Como suelo insistir, si las puedo hacer yo, las puede hacer cualquiera.

Ingredientes

Calabaza (aproximadamente 400-500 gr.)

1 calabacín

1 tomate

1 cebolleta

1 chorrito de fino

Un trocito de mango (me sobraba y lo aproveché)

1 lata de atún

Sal y pimienta

Aceite de oliva

Para empezar, ármate de paciencia… Y una mandolina. Si no cuentas con este útil…, pues más paciencia todavía. La cuestión es conseguir unas lonchas de calabaza finas (pero tampoco demasiado), que permitan ser dobladas pero sin romperse. Las lonchas más grandes las reservaremos (en mi caso yo reservé 7, viendo el resultado podrás calcular cuántas necesitarás), las que no podamos utilizar por tamaño o porque, sencillamente, sobren, las picaremos en finas tiras.

Haremos lo mismo con el calabacín y la cebolleta, mientras que el tomate lo cortaremos sencillamente en trozos pequeños y listo.

Pasamos la cebolla por una cazuela con un poco de aceite. Cuando empiece a transparentar, añadimos un chorrito de fino y reducimos. Entonces incorporamos la calabaza, el calabacín y el tomate. Salpimentamos y dejamos que se hagan a fuego medio, removiendo de vez en cuando, hasta que estén blandas. En cuanto a las verduras que utilices, yo elegí éstas porque eran las que tenía a mano, pero puedes probar perfectamente con otras. Además, puedes darles un toque con albahaca (que es lo que yo utilicé) u otra hierba fresca similar.

Cuando esté lista la verdura, añades el mango bien picadito y el atún.

Por otra parte, mientras se va haciendo la verdura, en una cazuela con agua hirviendo con sal vas cociendo las lonchas de calabaza que reservaste antes. Muy poco tiempo; cuanto más finas, menos tiempo. Yo las dejé un par de minutos y estaban perfectas. Si las dejas demasiado tiempo puedes tener muchos problemas a la hora de terminar el plato porque se romperán muy fácilmente.

Ahora viene la parte final, para la cual os doy dos sugerencias. Puedes hacer unos rollitos de calabaza, colocando las lonchas estiradas, poniendo una cucharadita del relleno de verduras y, con mucho cuidado, enrollando la tira de calabaza sobre el relleno.

rollitos de calabaza rellenos de verduras

Rollitos de invierno

Otra opción más sencilla es hacer algo parecido a una lasaña de calabaza: colocas una loncha, repartes relleno, colocas otra tira, relleno… Y así hasta acabar.

lasaña de calabaza con verduras

Lasaña de calabaza rellena de atún y verduras

Como veis, ambas opciones son realmente muy sencillas y sin embargo visualmente son resultonas. Y da la posibilidad a los padres de “trolear” a sus hijos (si no les gustan las verduras) diciéndoles que hoy hay lasaña o rollitos de invierno (qué malo soy).

La recomendación del chef

“Como una tarde de julio pero con frío y tronando” canta Iván Ferreiro en esta bonita canción que ayer, por estas cosas de las redes sociales, volvió hasta mis oídos. Una bonita canción para abrigarse en este invierno tan duro que estamos teniendo y disfrutar de uno de los mayores placeres de esta estación: la calabaza.

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