De vendimia

Después de disfrutar de una buena cena en El Perdigón, al día siguiente nos encaminamos a la zona zamorana de Tierra de Tábara para disfrutar de un día de vendimia.

Íbamos con nuestros amigos Rocío y Juanma, cuyos padres cuentan con unas vides en esta zona destinadas al consumo familiar. Cuentan con cepas de diversas variedades: tempranillo, mencía, garnacha, moscatel… También con una uva de la que nunca había oído hablar, la pájaro azul. Es una uva pequeña y muy apretada; si algún experto en vinos la conoce agradecería que contase algo más sobre ella.

racimo de uvas

Excelente año, a la vista de las uvas que vimos

Allí pudimos comprobar dos cosas: lo bonito que es este mundo pero también, no nos engañemos, lo duro que es. Hacía mucho tiempo que no tenía tantas agujetas en las piernas al día siguiente… Esto te hace pensar en toda esa gente que trabaja durante días (y bastante más duro que nosotros, sinceramente) para vendimiar hectáreas y hectáreas.

vendimia

Aquí nadie se libra de trabajar, pero algunas lo hacen con mucho arte

Y todo para que luego nosotros podamos disfrutar de una botella de vino. Visto así, y recordando lo que me decía hace unas semanas un compañero de trabajo, se entiende aquel dicho de que “no hay vino malo, solo bueno o regular”. La verdad es que tras comprobar todo el trabajo que conlleva (y eso que nos libramos de toda la parte de cuidar las vides, otro trabajo de esfuerzo y constancia más que reseñable) resulta mucho más difícil beber una copa del vino que sea y atreverse a hablar sobre su calidad. Menos mal que yo en esto, como reconozco que no soy muy entendido, procuro ser prudente.

uvas en racimo

Uva tinta zamorana

Por lo demás fue un fantástico día, agotador, pero muy divertido y lleno de cosas nuevas para aprender. Sobre cómo elegir las mejores uvas, cómo quitarlas de la cepa con cuidado, cómo colocarlas para evitar que se puedan aplastar cuando se apilan las cajas o lo importante que es respetar cierto equilibrio, dejando siempre algunas uvas para los animales, sobre todo para las perdices que más tarde (a partir de la semana que viene, si no me equivoco) se podrán traer a la mesa para acompañar con una botella de buen vino.

Cepas en Zamora

“Pero… ¡qué lindo es el vino! El que se bebe en la casa del que está limpio por dentro y tiene brillando el alma.” Alberto Cortez

Y, por supuesto, pudimos disfrutar de un día en el campo, siempre agradecido por las fantásticas imágenes que nos ofrece (de las cuales las fotos que veis en este blog son solo un leve reflejo). Particularmente creo que las cepas tienen algo especial, por ese orden que de alguna manera mantienen, por los colores que reflejan, por las formas que adoptan las cepas, retorcidas y arrugadas pero tremendamente bellas.

antigua prensa de vino

Ingeniería rural en su máxima expresión

Como colofón, pudimos visitar la casa donde antes se preparaba el vino, comprobando de primera mano cómo se prensaba antiguamente la uva, todo un sistema de ingeniería completamente artesanal al que hoy han sustituido las modernas máquinas que facilitan la tarea y reducen considerablemente el tiempo.

Alberto Marcos

Cansado pero muy contento

En definitiva, un día agotador pero una experiencia increíble. ¿Que si repetiría? En cuanto se me olviden las agujetas que he tenido, dejádmelo pensar… 😉

2 comentarios en “De vendimia

  1. Jejejejeje. Una buena idea de turismo vitivinícola, ¿no te parece? 😉

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