La casita de pan

He de confesaros un vicio: soy muy panero.

No sé por qué, siempre he pensado que se digiere mucho mejor la comida acompañándola de pan, pero aun así, no es éste el principal motivo de que me guste tanto comer con pan. Mojar en la salsa, rebañar… Son pequeños placeres que se convierten en una auténtica delicia si el pan es bueno.

la casita de pan por dentro

Lo primero que me sorprendió de ‘la casita de pan‘ fue el aroma que desprende. Y es que hacía mucho tiempo que no entraba a una panadería que mantuviese el olor característico de las panaderías de antes. De esas cuyo olor a pan recién hecho me llegaba cuando, con ojos legañosos, iba hacia el colegio. El de aquellas a las que te mandaban a por una barra de pan, y olían a harina, a bollos caseros, a magdalenas recién hechas. La magdalena de Proust, una vez más. Ese aroma que despierta recuerdos de cuando todo era más fácil y sabía mucho, mucho mejor.

Desde la primera vez que entré, y salvo en las contadas ocasiones en las que no me ha quedado otro remedio, ya no he vuelto a comprar pan en otro sitio. Por suerte, ‘la casita de pan’ me queda cerca, en el barrio Garrido, concretamente en la calle Valdivia. Y ya han llamado la atención de medios y blogs como ‘Vivir en Garrido‘ a cuyas autoras agradezco que me pusieran en contacto con Marta y Ander.

Desde hace unos meses Marta (diseñadora gráfica) y Ander (arquitecto técnico) abrieron su obrador tras una de esas aventuras personales que les llevó desde el tumulto de Madrid hasta Salamanca, tras pasar por Alberguería de Herguijuela. Tras aprender a preparar pan y tener su primer contacto con la cultura y la particular idiosincrasia salmantina. Os podría contar sus anécdotas, pero eso lo dejo para ellos, ya que además de pan delicioso ofrecen desde ‘la casita de pan’ su simpatía y su buen rollo.

pan en la casita de pan

Y, ¿qué podemos encontrar en ‘la casita de pan’? Pues pan, claro. Que es decir poco y decir mucho a la vez. Hay barras, sí, y baguettes. Pero se preocupan por ofrecer cada día algo diferente. Un día puede ser un delicioso pan de canela y pasas (que a mi chica le chifla), otro un pan de pepino y té verde. O con pimientos, o de leche de arroz y avellanas… La imaginación es el límite. Eso sí, sus panes cuentan con dos ingredientes fundamentales: la masa madre y el tiempo. O, dicho de otro modo, la recuperación del arte, de la tradición, a la hora de hacer pan.

Además ofrecen un buen surtido de pastas, magdalenas, bollos… Todos ellos elaborados de forma artesanal. Y, para rematar, unas deliciosas empanadas y un hornazo que nadie diría que está hecho por alguien de fuera de Salamanca. Y lo digo yo, que soy bastante exquisito cuando hablamos de este tradicional producto salmantino.

empanadas

Si te quedas con ganas de saber más, te recomiendo dos cosas: que te pases por su local y disfrutes de alguno de sus productos o incluso que te animes a meterte en harina y te apuntes al taller de pan artesano que están organizando para el mes de octubre (encontrarás más información aquí).

pastas sin azúcar

Decía Ferran Adrià que para él el lujo consistía en comerse el cuscurro del pan de camino a casa. Darse, en definitiva, esos pequeños placeres que tanto reconfortan. Yo había perdido este placer pero confieso que, gracias a ‘la casita de pan’, lo he recuperado. Así que ¡gracias, chicos!

7 comentarios en “La casita de pan

  1. […] esto ya os hablé hace tiempo en el blog y, después de visitar La Magdalena de Proust, me ratifico. Yo ya dije en su día que soy muy […]

  2. […] (utilicé pan de tomate y orégano de La casita de pan, pero puedes utilizar el que más te guste o el que tengas más a […]

  3. […] que me conocéis sabéis ya bien de mi panadería favorita, La casita de pan, de la que ya he hablado en otra ocasión. Pues Ander y Marta, mis panaderos de cabecera organizaron en colaboración con el Ecocentro El […]

  4. […] rebanadas de pan del bueno (en mi caso, de la casita de pan, […]

  5. […] solo contaba con unos trozos de pan con chocolate que compré en mi panadería de cabecera, la casita de pan. Era consciente de que, al preparar la sopa, el chocolate se fundiría, pero aun así decidí […]

  6. […] no podía ser de otro modo, la panadería tenía nombre digno de cuento: La casita de pan. Y durante más de un año, nos trajo de vuelta a muchos el olor del pan recién hecho, la delicia […]

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