¡Sí, chef!

Esta noche es la gran final de ‘Masterchef’, el concurso de televisión que ha revolucionado la pantalla… Y alguna que otra cocina.

Por ello, y antes de que todo quede dicho, me apetecía comentar un par de cuestiones sobre este programa. Vayamos por la primera, la más básica, la fundamental: sí, me gusta ‘Masterchef‘. Creo que es un programa bien ideado, sobre un tema que me encanta, con algunos momentos memorables y unos personajes que le dan la puntilla.

Confieso que al principio tuve mis reparos, no soy muy amigo de este tipo de programas. En el fondo, de ninguno, lo cierto es que en la televisión prácticamente solo veo series y películas (y, ahora, Masterchef). Pero un día comenzamos a verlo y, desde entonces, lo seguimos en casa. De hecho, creo que solo hemos faltado las dos semanas que estuvimos en Australia, que justamente era cuando venían a Salamanca. Por cierto, vaya desde aquí una de las críticas más duras al programa: ¿cómo es posible que en un programa de cocina, cuando vengan a una ciudad con una gastronomía tan interesante (no diré rica, buena o excelente, aunque podría decirlo) se limiten a visitar una dehesa? ¿Y cómo es posible que no hubiese una prueba con algunos de los exquisitos productos de esta tierra? Para entendernos, es como si cuando fueron a la Albufera de Valencia la prueba hubiese sido preparar un bacalao al pil pil. Hombre, no.

Dicho esto, me gustaría dar cinco razones por las que merecía la pena ver este programa:

1. Siempre nos decían en la facultad sobre los medios de comunicación que sus principales funciones eran informar, formar y entretener. Y siempre comentábamos cómo la segunda función solía ser siempre la más flaca. Bien, no voy a decir que ‘Masterchef’ nos haya educado porque, de entrada, no creo que fuese el objetivo del programa. Pero sí que he visto, y esto como siempre es mi opinión, que desde que existe este programa la gente tiene más interés no solo por la cocina, sino también sobre los alimentos, sobre el sabor… Hace tiempo bromeé en Twitter sobre esto, y algo de eso hay. Quizás, este programa ha contribuido a prestarle más atención a los platos, tanto desde el punto de vista del que los prepara como del que los disfruta. Y eso me gusta.

2. Por otra parte, mucho se ha dicho sobre este concurso: sobre su funcionamiento, sobre sus participantes… A ver, no olvidemos que un concurso es un programa de televisión. Su principal objetivo es ser divertido y enganchar a la audiencia. Para ello, como en toda buena historia, un concurso necesita ciertos personajes: el bueno, el malo, el gracioso… Son como los ingredientes para preparar un espacio de televisión que guste. Y en esto, Masterchef lo ha clavado.

3. Creo que hacía mucho que no me reía tanto viendo un programa de televisión que, por lo general, me parecen absolutamente sosos. El espacio de TVE ha tenido algunos momentos únicos. Pero, sobre todo, creo que el seguimiento en Twitter ha sido un puntazo en este sentido. Ha habido momentos en los que me debatía entre ver la pantalla de la televisión o la del móvil, porque no sabía cuál era mejor.

4. Ha venido a dejar claro que la cocina de autor, la cocina moderna, no está reñida con la cocina tradicional. Y que las opciones más artísticas tienen un profundo respeto por la cocina de toda la vida. También a denostar esa fanfarria cocinera de los humos y los recuerdos. Que en muchos casos son buenos, pero solo si hay talento, esfuerzo y una buena base de cocina tradicional detrás y no solo espectáculo.

5. Por último, pero no por ello menos importante, el jurado, auténtico filón del programa. Y, concretamente, Jordi y Pepe (en mi opinión Samantha Vallejo-Nágera ha estado muy deslucida, o quizá es que los otros dos resultaban mucho más brillantes). Esta pareja es, para mí, lo mejor de Masterchef. Por criterio, por humor, por mala uva, por buen rollo, por retranca y por muchas cosas más. Como algunas miradas dirigidas a cámara más cargadas que la mayoría de comentarios que puedes escuchar a diario de profesionales de la tele. O expresiones que ya quedarán registradas en mi vocabulario particular, como el “crudita, tío, crudita” de Jordi Cruz.

finalistas de masterchef

Esta noche, por fin, conoceremos al ganador o ganadora de la primera edición de Masterchef, con el acicate de contar con la intervención de Ferrán Adrià. Personalmente, espero que se cumplan las expectativas y el ganador sea Juan Manuel. Desde el principio, no solo me pareció el mejor (quizá no tan “cocina fusión”, pero reconozcamos que se ha pulido bastante en este sentido) sino que siempre me pareció el más majete. Y siempre he defendido que el buen rollo y la amabilidad deben tener su justa recompensa.

Y para ti, ¿cuál es el favorito en la final de esta noche?

Fotos: RTVE.

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