Ahora, esfuerzo, pasión y humildad

Ahora que se ha pasado ya la resaca de la victoria de El Celler de Can Roca en la lista de los 50 mejores restaurantes del mundo.

Ahora que la gente ha dejado de celebrar que el mejor restaurante del mundo es español. Algunos con sorpresa, cuánta horchata en las venas de este país, y no quiero ni imaginar qué cara habrán puesto cuando se hayan enterado de que tenemos otros dos entre los diez primeros.

Ahora que ya no hay discusiones sobre el valor de una lista. Discusiones vanas, creo yo, dado el hecho de que toda lista tiene sus virtudes y sus defectos, pero no por eso deja de ser menos válida. De igual modo que el hecho de que haya cosas que no nos gusten de los premios “Óscar” no resta credibilidad a las películas nominadas como las mejores del año, que haya discrepancias sobre el funcionamiento (funcionamiento muy bien explicado en Gastroeconomy y que a mí, personalmente no me disgusta) de una lista de los mejores restaurantes no invalida la cuestión fundamental: estos son los 5o mejores restaurantes del mundo. Quizá no están todos los que son, pero sí son todos los que están.

Ahora que la gala de “The World 50’s best restaurants” terminó, y solo quedan los vídeos, los tuits, las próximas entrevistas en los dominicales y las entradas en blogs como éste.

Ahora que la cocina y su cultura parece cada vez más presente, con más adeptos. Ahora que los éxitos que interesan a la gente no son solo los deportivos, ahora que uno se atreve a imaginar lo gracioso que sería una charla de barra de bar entre fans y detractores de la cocina molecular.

Ahora que El Celler de Can Roca es el mejor restaurante del mundo, seguido de cerca por Mugaritz y Arzak.

Ahora, quisiera deciros lo contento que estoy porque se hayan premiado tres virtudes escasas pero fundamentales.

Joan Roca. Foto: Supayfotos/APEGA

Joan Roca. Foto: Supayfotos/APEGA

El esfuerzo de unos hermanos que durante veinticinco años se han dedicado a dar lo mejor de sí en su restaurante, dando nueva vida y renombre a la cocina tradicional catalana y trabajando para, como señala Joan Roca en la web del restaurante, lograr “que el cliente salga contento y tenga ganas de volver, independientemente de si el restaurante es el número uno o el número dos, el tres o el cincuenta, o tengamos tres estrellas o dos”.

La pasión para inventar, reinventar y crear. Para dejar un pedacito de vida en cada plato y aspirar a despertar la memoria de sus mejores recuerdos en cada comensal.

La humildad de unos chavales que crecieron a las afueras de Girona, hijos de hosteleros de los de toda la vida, niños que vivieron, y soñaron, en un bar familiar y que no se olvidan de alguien como Pau Albornà cuando llegan al que probablemente sea uno de sus mejores momentos profesionales.

Por todo eso, y por muchas otras cosas, enhorabuena, Joan, Jordi y Josep.

Fotos: Crónica Gastronomía y Supayfotos/APEGA

Un comentario en “Ahora, esfuerzo, pasión y humildad

  1. […] y la imaginación en un comensal debe ser uno de los principales objetivos cuando se cocina, como defiende Joan Roca, chef de El Celler de Can Roca, considerado actualmente el mejor restaurante del mundo. Por ello, muchas gracias, Sammy y […]

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