Tela

Parece ser que la gente anda medio revolucionada por esos rumores/bulos de que próximamente el WhatsApp (la aplicación que ha desterrado de nuestros móviles los antes famosos sms) va a ser de pago.

Cosa que entiendo, qué quieres que te diga. Porque poquitas cosas puede haber más españolas que el uso (y abuso) de lo gratuito. Y, claro, que de repente nos pidan pagar por algo que pensamos y sentimos ya como un derecho (dar la lata con mensajitos cuando el otro está echando la siesta, reenviar larguísimas amenazas que exigen el reenvío a todos tus contactos del mismo mensaje so pena de ser considerado un pésimo amigo o crear extensos grupos que agoten en minutos la batería de tu móvil, entre otras torturas dignas de la Inquisición) se siente como algo injusto, como si nos arrebatasen algo que nos pertenece desde siempre. Como una traición.

Fotografía de Jhaymesisviphotography

Y, en una reacción también muy española, nos ponemos a pegar voces. A mandar mensajes, a inundar las redes sociales. La indignación popular, en estos casos, puede acabar en la calle y mal. Qué exagerado, dirás, pero lo mismo debió pensar el marqués de Esquilache, en su día.

Pero lo curioso del tema es cómo muchos de los que se soliviantan por la mera posibilidad de que nos empiecen a cobrar por un servicio que ofrece una empresa privada (¡qué herejía!) en otros casos ni se inmutan, o incluso defienden, que la Sanidad, la Educación o la Justicia sean cada día no solo menos universales y gratuitas, sino además cada vez más caras.

Que no digo yo que en todos estos ámbitos se haya abusado del ‘duro con lo gratuito’, que ya he dicho que es muy español. Pero justificar los actuales recortes en ese argumento tiene para mí la misma lógica de las grandes cadenas de ropa que cobran a quienes pagan por sus productos un plus para compensar las pérdidas que les producen los amigos de lo ajeno. O de los dvd que le recuerdan al que ha pagado religiosamente por la película que piratear es un delito. El típico “justos por pecadores”, ya sabes.

No me entiendas mal, que uso y disfruto el WhatsApp como todo hijo de vecino o incluso más. Pero que, como dice mi amiga Alba, “WhatsApp será de pago, ¿y qué? ¿Sabéis lo qué será de pago? La Sanidad, la Educación, la Justicia… ¡Y preocupa el Whatsapp! ¡Tela!”

Fotografía: Jhaymesisviphotography

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s