Reflexión

Empiezo a escribir esto cuando todavía es sábado, 21 de mayo, pero no lo publicaré en mi blog hasta mañana, 22 de mayo, día de elecciones municipales y autonómicas. Hoy es día de reflexión. Reflexionemos, pues.

Todos estáis ya al tanto de lo que algunos llaman revolución española o “spanish revolution”, una manifestación geográficamente repartida por grandes ciudades españolas en contra del actual sistema electoral español y a favor de un cambio político y social que salve la cada vez mayor brecha entre los “asuntos de estado” y la “realidad”. Entrecomillo porque, lógicamente, ambos términos deberían ir juntos, pero todos nos damos cuenta de que cada vez es más evidente que una cosa poco o nada tiene que ver con la otra.

He podido escuchar, ver y leer muchos argumentos a favor y en contra de Democracia Real Ya. Personalmente, me considero a favor, aunque soy consciente de las debilidades de este movimiento y de los muchos “peros” que se le pueden objetar. Curioso, no obstante, que la mayoría de estas críticas surjan desde militantes o personas próximas a partidos políticos. Me traía a la mente aquella cita bíblica de ver la paja en el ojo ajeno y no la viga en el propio. Curioso, como el hecho de que estas personas jamás hubiesen escrito ni un solo tuit parecido cuando, en millones de ocasiones, pudieron hacerlo para criticar actitudes parecidas e incluso peores en el seno del partido que apoyan. Como digo, muy curioso.

Dios me libre de especular pero, a lo mejor, uno de los más graves problemas que tenemos en el espectro político español, además de unos dirigentes cada vez más centrados en su idea de N (siendo N el país, región o provincia cuya presidencia desean ocupar) o en su propio deseo de medrar, esté en las bases. En los militantes y seguidores de los partidos que caminan en una única dirección, convenientemente señalada por los “jefes”, sin plantearse preguntas, sin mirar a los lados, sin pararse ni por un momento a pensar si los pasos que se dan les dirigen en una buena dirección. Los que asumen a pies juntillas los mensajes lanzados en mítines y programas redactados mano a mano entre un grupo de ideólogos y otro de asesores políticos expertos en mercadotecnia.

Me niego a creer que todas esas personas, con suficiente preocupación por su país/región/provincia como para involucrarse políticamente, con sobrada responsabilidad como para dedicar buena parte de su tiempo a la defensa de una ideología y, en muchos casos, con una preparación intelectual que me supera, como digo, me niego a creer que todas esas excelentes personas se dejen manipular.

Me niego a creer que este país es un país de fútbol y pandereta, en el que lo importante es hacer ruido y festejar la victoria de mi equipo. Demostrar que los otros son mucho peores que los míos. Que los míos también cometen errores, sí, pero saben jugar mejor fútbol. Que, al final, lo único que importa es el resultado. Un marcador a favor, un recuento de títulos. Yo gano, tú pierdes.

Como digo, me niego a creer todo esto. Pero a veces… Afrontémoslo. Yo estoy a favor de Democracia Real Ya, pero no estoy de acuerdo con muchos de sus puntos, expresados a través de su manifiesto. Tampoco estoy a favor de muchas de las cosas que se dicen en las acampadas. Pero en el fondo, en la esencia, creo que este movimiento es justo y necesario.

Para votar por alguno de los partidos cuyos militantes denuestan la revolución española y sus acampadas necesito algo muy sencillo. No les pido que adopten, como yo, la bondad y utilidad de este movimiento, no. Solo les pido que la voz de cientos de miles de españoles, de todos los colores políticos, sean escuchadas. Que se haga caso de las críticas a una estructura política y social muy convincentes.

Que se les escuche.

Que se les critique, pero después de escucharlos.

Y que reflexionen.

2 comentarios en “Reflexión

  1. Estoy de acuerdo contigo. Y ojo, que yo fui una de las primeras en criticarles o dudar de algunos miembros, y mis razones tenía.

    • en mi opinión, tienen que cambiar muchas cosas para que el movimiento funcione. Y algunas de las propuestas del manifiesto se pasan de utópicas. Pero prácticamente todos los partidos llevan en su programa bajar los impuestos y ya veremos qué pasa a partir de mañana, pero a mí me da que es igual de utópico.
      Gracias por tu comentario!

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