15M

Vaya por delante una aclaración: no participé en la manifestación del 15 de mayo organizada por Democracia Real Ya. Confieso que me hubiese gustado acercarme, más que nada por curiosidad, pero no me gustan las manifestaciones. Me agobio mucho en las aglomeraciones de gente y siempre que me planteo participar en una manifestación me da miedo que alguien me esté manipulando.

Dicho esto, quiero llamar la atención sobre el deleznable comportamiento de dos agentes sociales muy importantes: los medios de comunicación y los políticos. Y aclararé, antes de nada, que voy a generalizar, a pesar de que soy consciente de que existen muy dignas excepciones.

Para empezar, siempre tuve entendido que los medios de comunicación tienen la obligación de informar. De contar lo que pasa. Y, en ese sentido, existen algunos factores que pueden servir a los periodistas para saber qué es importante y qué no, qué merece espacio en el periódico y qué no, qué debe ir en portada y qué se debe dejar para la última página. Es el caso típico de “niño muerde a perro”: en este caso, la extrañeza del asunto (lo normal sería que el perro mordiese al niño) es lo que lo convierte en noticia.

Pues bien, respecto a la manifestación del 15M, la mayoría de medios de ámbito nacional se han pasado por el forro de los caprichos todos los principios de ‘noticiabilidad’. La manifestación, como poco, cumplía los requisitos de proximidad geográfica (convocatorias en más de 40 capitales y ciudades de España), novedad, importancia y gravedad, magnitud por la cantidad de personas o lugares implicados y evolución futura de los acontecimientos (sobre todo teniendo en cuenta la proximidad del 22M).

A pesar de todo ello, la atención que los medios han dado a este hecho ha sido mínima y, en algunos casos, absurda. Llamemos la atención sobre el informativo de TVE1 (por aquello de ser televisión pública, con una mayor responsabilidad social, por tanto) que dedicó poco más de un minuto de colas. A continuación, un interesantísimo reportaje sobre el halcón peregrino en Madrid. Con todo mi respeto y admiración a esas aves, quizá era más importante y requería más atención la noticia anterior, ¿no?

Pero no. Para muchos medios la noticia ha pasado sin pena ni gloria. Una celebración de la afición de un equipo que suba a primera probablemente reciba más atención. Mucho más interesante, dónde va a parar. Y luego, esos mismos líderes de opinión que desechan esta noticia serán los mismos que se quejan de la apatía política de los jóvenes… “Estos chicos…, no se mojan, no hacen nada. A su edad, yo ya había tenido que correr delante de los grises”. Sí, ya lo sabemos. Nos lo has contado mil veces.

Luego están los políticos, nuestros representantes. Las personas que escuchan al pueblo cada cuatro años y trabajan duro para hacer de este país/región/municipio un sitio mejor. Siempre y cuando no les toquen los votos, claro.

Estoy seguro de que más de un candidato ha respirado tranquilo cuando los desgraciados que siempre hay en toda manifestación han quemado el primer contenedor. “Menos mal, ahora podremos meterlos a todos en el mismo saco de gamberros, radicales y energúmenos”.

No disculpo a esos bestias, más bien al contrario: ojalá los encuentren y paguen cada uno de ellos las consecuencias de sus acciones. Ninguna idea, ninguna queja, justifica para mí el uso de la violencia. Pero, por otra parte, que el humo de los contenedores quemados no nuble nuestros ojos. Olvidemos por un momento a los sinvergüenzas que aprovechan estas cosas para dar rienda suelta a su personalidad más cavernícola: habría sido muy de agradecer que los políticos no se hubiesen quedado solo ahí. Que hubiesen sido responsables, que para eso están ahí. Que se hubiesen preocupado de saber por qué tantos jóvenes están tan indignados.

Que los hubiesen escuchado. Igual no saben gobernar un país, pero seguramente tienen ideas que nos pueden ayudar a acabar con la situación actual. Aunque a lo mejor solucionar esta crisis es un problema que solo preocupa a quienes no tienen coche oficial, pensión parlamentaria, cargo.

Que los políticos hubiesen aprovechado esta coyuntura para hacer autocrítica, para reflexionar, para mejorar, para madurar. No es mucho pedir.

Pero no. Estamos a una semana de la elecciones, y ser responsable se paga caro. Nos estamos jugando las próximas elecciones y con los votos, amigo, no se juega.

Mañana, seguirán hablando de responsabilidad social, de mejorar el país, de apretarnos el cinturón. Palabras vacías que esconden una gran verdad: que los únicos españoles que mejorarán tras el 22M serán ellos mismos.

2 comentarios en “15M

  1. Muy buen artículo, gracias por escribirlo…

    ED

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