Con nombre de mujer

La mayor debilidad de los rockeros de finales del siglo XX era, después de la droga, una mujer. Algunos perdían la cabeza por una joven por la que tiraban a la basura años de matrimonio. Otros sacrificaban una amistad legendaria por robarle la novia a su amigo del alma. Todos, tarde o temprano, componían una canción con nombre de mujer.

Así que hoy me animo a ofreceros un listado de canciones con nombre de mujer. No están todas las que son, pero sí son todas las que están. Y probablemente las haya mejores, pero yo hoy me he acordado de estas, que no están nada mal. ¿Se te ocurre alguna más que quieras compartir?

Rod Stewart – Maggie May

El inglés de la voz rasgada nos ofrece una historia habitual: la del joven seducido por la arrebatadora mujer madura. Él sabe que esa historia no durará, que tan solo es un divertimento pasajero para Maggie May. Por eso, esa mañana la despierta y le dice aquello de “tenemos que hablar”. Pero según le va dando razones para terminar de una vez con esa relación maldita, él mismo se va dando cuenta de que es incapaz de abandonarla. Y se cree esa mentira ideando un futuro juntos en el que él se gana la vida jugando al billar o cantando en una banda de rock. Más tarde se convertiría en un maduro seductor de jovencitas, qué cosas. Por cierto, genial el vídeo, con partidillo de fútbol incluido.

The Clash – Janie Jones

Según dicen, para Scorsese ésta es la mejor que ha producido el ‘rock & roll’ manufacturado en el Reino Unido. Janie Jones es una cantante que, en los sesenta, provocó a la puritana sociedad inglesa y organizó las mejores fiestas de todo Londres. Como ninguna buena acción queda sin castigo, fue injustamente acusada de varios cargos y encarcelada en la peor prisión del país (Broadmoor) durante siete años. Inspirados por el recuerdo de esas frívolas fiestas en los suburbios de Londres, Joe Strummer y Mick Jones escribieron esta canción, que habla de un tipo corriente, con un trabajo aburrido y un Ford Cortina, que siente pasión por esas fiestas, por drogarse, por Janie Jones y, sobre todo, por el ‘rock & roll’.

The Kinks – Lola

Probablemente, la historia más curiosa de las recogidas en esta entrada es la de este tema de los Kinks, que narra el encuentro sexual entre un hombre y un travesti en un club del Soho londinense (aparentemente basada en un hecho similar que le ocurrió al mánager de la banda, Robert Wace). Lo mejor de todo es que el tipo, inocentón él a más no poder (“no soy el tipo más fuerte del mundo, pero cuando me abrazó casi me parte la espalda…”), cuando descubre que ella en realidad es él decide que no le importa, que es feliz así. Y lo clava con una frase de reafirmación: “no soy el hombre más masculino del mundo, pero sé lo que soy, me encanta ser un hombre y que también lo sea Lola”. Toma ya.

The Rolling Stones – Angie

Una de las más conocidas canciones de los Stones ha sido pie, como con muchas de las canciones de los incombustibles rockeros, a una curiosa leyenda según la cual Mick Jagger escribió su letra pensando en la entonces esposa de David Bowie, Angela Barnet. Sea cierta o no, la Unión Demócrata Cristiana de Alemania no dejó pasar la oportunidad de utilizarla, sin el consentimiento de sus autores, en la campaña electoral de 2005 de Angela Merkel. Y es que ni los políticos consiguen escapar al embrujo de esta melodía y de la desgarradora historia de amor perdido que contiene.

Kiss – Beth

Me gustan los Kiss porque son alocados, gamberros y teatrales. Encarnan mejor que cualquier otro grupo la vertiente espectacular del rock, que en su caso se ha extendido hasta formar parte del propio grupo en sí. Pero con canciones como “Beth” nos muestran que detrás de todo el maquillaje y la pirotecnia hay un gran grupo. Por eso me gusta esta versión acústica en la que los chicos se ofrecen tal cual y nos convencen con sus melodías y la historia de esa mujer que, en la distancia, llama a su marido para preguntarle cuándo volverá a casa. Tarde, sin duda, porque los chicos estarán tocando toda la noche.

Derek and the Dominos – Layla

A finales de los años sesenta, Eric Clapton y George Harrison, buenos amigos, realizaba colaboraciones mutuas frecuentes. El ‘beatle’ estaba entonces casado con Pattie Boyd, de quien Clapton estaba perdidamente enamorado. Y no dudó en poner en riesgo aquella amistad por el amor de su “Layla”, con quien se veía a escondidas durante la grabación del disco en el que se incluye este tema, “Layla and other assorted love songs”. Boyd fue la primera mujer que escuchó la grabación definitiva de la canción y, finalmente, se casó con Eric Clapton. Cosas de la vida, George Harrison no se lo tomó tan mal como cabía imaginar (no dudó en asistir a la boda). Por desgracia, la música no fue suficiente para mantener la magia. A pesar de dedicarle la también muy conocida “Wonderful tonight”, Clapton y Boyd se divorciaron tras años de un matrimonio muy conflictivo.

Por cierto, aunque la calidad de este vídeo no es muy buena, me gusta porque se percibe claramente (por el cambio en el rictus) el momento exacto en el que al que toca la pandereta le sube lo que se hubiese tomado esa noche. Y, claro, luego lo pagó el pobre gong, ante el asombro y choteo de Clapton y el resto de músicos.

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