Una respuesta inaceptable

Resulta cuando menos curioso que, cuando queremos buscar un ejemplo de buenos entrevistadores (y salvo honrosas excepciones), tengamos que mirar hacia EE.UU., ese país, todo el mundo lo sabe, en el que se le ha perdido todo el respeto a la información crítica y veraz. No como en España, claro.

Creemos contar con una buena escuela en lo que a entrevistadores se refiere, pero confundimos la retórica y la didáctica con una buena entrevista. Nos dejamos llevar por el teatro, en muchos casos previamente pactado, por esa representación en la que el entrevistador juega intermitentemente al poli bueno, poli malo. Dar cera, pulir cera, que diría Pat Morita: ahora parece que te pongo en un aprieto, ahora te echo un par de flores.

Un ejercicio complejo, qué duda cabe, en el que, en muchos casos, no somos conscientes de lo que pasa entre bambalinas: peticiones previas de cuestionarios, negociación de los temas que se pueden y no se pueden tratar… Un deporte en el que muchos supuestos grandes espadas de la comunicación se han convertido en auténticos campeones olímpicas.

Por eso sorprende encontrar, de cuando en cuando, a gente como Matt Lauer. Para quien no lo conozca, es el conductor del programa The Today Show en la NBC, y es famoso por los “encontronazos” con sus entrevistados. Lo mismo le saca los colores a Carl Paladino, abogado y aspirante a gobernador de Nueva York, por su homofobia pero también por su desvergonzada hipocresía, que pone contra las cuerdas al expresidente George W. Bush por su defensa del “submarino” (método de tortura que consiste en un ahogamiento simulado).

Preguntado sobre sus entrevistas pugilísticas, Lauer explicó en una ocasión: “The times where you get more aggressive are when someone is refusing to answer a pretty straightforward question or telling you something you know to be untrue”. Bravo.

Frente a quienes, en la época del auge de Twitter y los blogs, afirman que es necesario reformular el periodismo, yo creo que no hace falta. Lo único que necesitamos es defender el periodismo de verdad, el de toda la vida. El que pregunta a las fuentes y respeta a los lectores, oyentes y espectadores.

El periodismo que no se amolda a los métodos de producción en cadena y a la información de nota de prensa. El de profesionales como Matt Lauer. Claro está, esta labor no es gratuita, ni tampoco barata. Son los empresarios de la comunicación, esos señores a los que se les llena la boca hablando del bonito mundo de la comunicación, quienes tienen que pagar el justo precio de un artesano de calidad, en vez de los cuatro duros, si llega el caso, que cuesta un becario.

Pero aun así, no le echemos toda la culpa a los jefazos. Porque, al fin y al cabo, el ejercicio periodístico honrado es una muestra de valentía que no todos los profesionales están dispuestos a ejercer. Y que conste que ni yo mismo sé si sería capaz de poner en mi boca las palabras de Lauer: “And they expect me to just listen to it. There are times you just can’t. And you say, ‘No, that’s not an acceptable answer’.”

Un comentario en “Una respuesta inaceptable

  1. Similar al “butanito” en las ondas radiofónicas.

    Eso sí que era periodismo de calidad 😉

    a partir del minuto 1:50 (si quieres te lo oyes todo) :

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