Pulp

“Terminé de cepillarme los dientes y me volví a la cama. No me quedaba ninguna energía, ningún ánimo. No era más que una chincheta. Un pedazo de linóleo.

Decidí quedarme en la cama hasta mediodía. Quizá para entonces la mitad del mundo se habría muerto y sería sólo la mitad de duro de sobrellevar. Quizá si me levantase a mediodía tendría mejor aspecto, me encontraría mejor. Una vez conocí a un tipo que no defecaba desde hacía días. Al final simplemente explotó. De verdad. La mierda le salió volando de la barriga.

Luego sonó el teléfono. Lo dejé sonar. Nunca contesto al teléfono por la mañana. Sonó 5 veces y luego paró. Ya. Estaba a solas conmigo. Y como era asqueroso, era mejor que estar con otra persona, con cualquier persona de los que andan por ahí con sus penosas triquiñuelas y juegos de manos. Me subí las mantas hasta el cuello y esperé.”

‘Pulp’, Charles Bukowski

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