Ocho discos que he querido escuchar en 2009

Odio las listas. Cuando me preguntan cuál es mi disco preferido suelo responder “¿sólo uno?”. Me pasa lo mismo con los libros, con las películas, con los postres… Así que la idea de seleccionar los mejores discos del 2009 es algo que no tiene cabida en mi forma de entender la cultura, siempre peculiar, como ya saben quienes siguen este blog pretendidamente cultural.

Además, ¿quién demonios soy yo para decidir qué es lo mejor o lo peor? Jamás he producido un disco, ni he tenido que hacer frente al gasto de una campaña de promoción. No sé qué estudios americanos son los mejores para hacer un “master” (ni tampoco he entendido por qué cruzar el charco sólo para hacer el “master”: si la grabación previa no vale ni para banda sonora de serie española, ¿qué puede arreglar el “master”?). Así que, sin entender a fondo el complejo proceso de la fabricación de un disco, desde la idea original hasta que se le quita el retractilado al cd, ¿cómo voy a decidir yo lo que es bueno y lo que no? ¡Por dios, si todavía hablo del cd, cuando todo el mundo sabe que lo que mola ahora es el vinilo!

Por otra parte, las listas tienen dos elementos que nunca me gustaron. Para empezar, siempre he intuido que detrás de los halagos de los reputados medios existe un “conchabeo” con músicos, empresas de contratación y/o discográficas. Ojalá me equivoque. Por otra parte, me resulta alarmante que absolutamente todos los medios dedicados a la música que me gusta suelan coincidir. Sí, claro, unos colocan tal disco un poco más arriba, los otros un poco más abajo… Pero al final, siempre suelen ser los mismos discos los que copan los principales puestos. Nunca lo entendí.

Y en el ámbito de los blogs, me temo que pasa algo muy parecido. Y es que la tentación es muy grande: si yo lanzo una lista que respalda un medio como el NME o Pitchfork es que va a ser que entiendo de esto. O, por lo menos, que molo lo bastante como para conocer esos medios (por cierto, no sé si coincidiré con ellos, lo cual creo que no me dejaría en buen lugar, pero por si acaso he tomado la precaución de no consultarlos antes de escribir esta entrada).

No, no me van las listas de los mejores del año, ni sé cómo se puede confeccionar una. Pero sí que sé lo que me gusta. Y confesaré algo: a medida que pasan los años, el proceso de escuchar un disco de principio a fin se me hace cada vez más tortuoso. Raro es el disco que logro terminar sin haber parado en algún momento, cuando no sin quitarme violentamente los auriculares de los oídos. Así que lo que pretendo aquí es ofreceros discos que durante este 2009 han captado mi atención, las canciones que han hipnotizado mis oídos y los han hecho disfrutar desde el primer segundo del primer tema hasta el final del último.

Y son…

Eels - hombre loboEels – hombre lobo. La voz de Mark Everett es un bálsamo contra el panorama gris que envuelve la música actual y que con grupos como Eels recupera ese esplendor que siempre tuvo o yo creía que tenía, que a veces es difícil distinguirlo. Y es que hay discos que uno empieza a escuchar con interés, pero al minuto se olvida ese interés y te dejas llevar por las canciones. Y, cuando te quieres dar cuenta, el disco ha terminado. Entonces, felizmente, vuelves a la primera canción y pulsas “play”.

Vic Chesnutt - skitter on take-offVic Chesnutt – skitter on take-off. El pasado 25 de diciembre Vic Chesnutt fallecía en Athens (Estados Unidos) como consecuencia de una sobredosis de relajantes musculares. Una dependencia que no resulta sorprendente, porque cualquiera que haya escuchado la música de Chesnutt se da cuenta del profundo dolor, no sólo físico, que se esconde detrás de la aparente fragilidad de su voz. El tema que os ofrezco no es de este disco pero es probablemente una de sus últimas apariciones en televisión y es, sencillamente, genial.

Air - love 2Air – love 2. Reconozco que poco tienen que hacer los franceses Air para engancharme a sus cadencias electrónicas. En esta falsa secuela, vuelven a incluir esas melodías que bien podríamos escuchar en un ascensor y que, sin embargo, resultan hechizantes. Pero quiero insistir en que, de todos modos, a Jean-Benoît Dunckel y Nicolas Godin no les cuesta nada tenerme en el bolsillo.

Midlake - the courage of othersMidlake – the courage of others. El mismo sello que nos sorprendió el año pasado con esos fantásticos Fleet Foxes nos ofrece a Midlake, muy en sintonía con los de Seattle en este “The Courage of Others” donde exploran su lado más folk tras un “The Trials of Van Occupanther” virado hacia el rock clásico. La primera escucha deja el buen sabor de boca de las canciones hechas con el corazón y desde entonces se convierten en temas recurrentes en tu reproductor de música.

The XX - the xxThe XX – the XX. Raras veces un ábum de debut da tanto de qué hablar…, con motivo. En The XX, los diálogos vocales brillan en unas melodías que viajan desde la electrónica de terciopelo hasta el pop irreflexivo y componen un conjunto de canciones que viajan amablemente desde tus oídos hasta la parte más autocomplaciente de tu cabeza. Puede disfrutarse solo, pero mejor en compañía.

The Flaming Lips - embryonicThe Flaming Lips – embryonic. Con colaboradores de lujo como MGMT o Karen O y una apuesta, como siempre, arriesgada, los Flaming Lips vuelven a sembrar la controversia entre sus fanáticos y sus detractores. Yo no soy ni una cosa ni la otra, pero “Embryonic” me enganchó desde el principio. No es música al uso, aquí no hay “singles” ni caras b (a no ser que tomes todo el disco como una gran cara b). Es música para la introspección, para meterse en uno mismo durante más de una hora y perderse en nuestras alegrías y disgustos. De la mano del Dalí de la música, Wayne Coyne.

The Rural Alberta Advantage - hometownsThe Rural Alberta Advantage – hometowns. Que Canadá esconde muchos secretos nadie lo duda. Al fin y al cabo, no sólo es el país de residencia de uno de los pocos grandes que nos quedan, sino que además nos ha proporcionado algunos buenísimos grupos en los últimos años, como Arcade Fire o estos The Rural Alberta Advantage. Que el nombre del grupo no lleve a engaños: sí, una de sus fuentes es la música tradicional americana, pero TRAA están más cerca del indie rock que del country alternativo.

Bon Iver - blood bank (ep)Bon Iver – blood bank (E.P.). Bon Iver es el pseudónimo del músico Justin Vernon y aunque en 2008 sorprendía ya con el conmovedor “For Emma, Forever Ago”, he de reconocer que yo llegué a ese album a través de este E.P. publicado a principios de 2009. Un trabajo que seduce por la calidez de la voz de Vernon y engancha con la musicalidad sencilla pero arrebatadora. El primer tema, que da título al trabajo, es una de las canciones que más he escuchado el año pasado. Algo bastante obsesivo.

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