Ricky Ray

Hoy es el Día Internacional de la Lucha contra el Sida, pero no quiero hablaros de datos o cifras. Ni siquiera de la enfermedad. Lo que quiero es contaros la historia de Ricky Ray y sus hermanos.

Ricky Ray nació en Arcadia, Florida, en 1977. Como sus hermanos Randy y Robert, Ricky padecía hemofilia, una enfermedad que dificulta la coagulación de la sangre. Y en 1986 se les diagnosticó a los tres hermanos la infección por VIH, probablemente por el uso de sangre infectada con el virus en algunas de las transfusiones a las que debían someterse periódicamente. Pero lo más sorprendente todavía estaba por venir.

El colegio público del condado de De Soto, al que asistían los tres hermanos, decidió expulsarlos para “evitar la propagación” del virus entre el resto de estudiantes. Quiero imaginar que fue la dificultad de los padres de Ricky, Robert y Randy de explicarles por qué no podían ir al colegio al que habían asistido toda su vida o compartir pupitre con sus amigos y compañeros lo que motivó la demanda que interpusieron ante la corte federal. Porque, ¿cómo se le explica a un niño de 9 años que, sin haber hecho nada malo, simplemente por contraer una enfermedad que difícilmente podían contagiar a sus compañeros, ya no podría volver a su escuela?

Estoy seguro de que Ricky no podía entenderlo. Y, por suerte, tampoco lo debió entender la corte que en 1987 no dudó en dar la razón a los demandantes, posibilitando la lógica reincorporación de los alumnos a su colegio. No obstante, fue una victoria pírrica: apenas una semana después del fallo judicial, el hogar de los Ray en Arcadia fue incendiado y la familia decidió mudarse.

Ricky Ray murió en 1992, su hermano Robert en 2000. Randy vive a día de hoy en Orlando, y controla la enfermedad gracias a los medicamentos. Su caso marcó un antes y un después en la lucha contra el Sida. Tanto es así, que en 1998 el Congreso de los Estados Unidos lanzó la ley “Ricky Ray” de ayuda a los hemofílicos damnificados para compensar económicamente a los pacientes de hemofilia que contrajeron el VIH entre el 1 de julio de 1982 y el 31 de diciembre de 1987.

Pero, sobre todo, el caso de Ricky Ray y sus hermanos fue un símbolo de la defensa de los derechos de los seropositivos. A pesar de ello, en 2009 mucha gente sigue todavía quemando hogares, físicos o no, por motivos que escapan a la razón. Sin duda el peor virus sigue siendo la intolerancia.

4 comentarios en “Ricky Ray

  1. Manuel Ruiz

    Buen artículo, Alberto. Tocas un tema de alta relevancia social. El asunto es que para acabar con la intolerancia habría que acabar también tantas cosas… (Religiones, ideologías políticas, nacionalismos, etc.) Qué difícil es acabar esa enfermedad conformada por tantas otras…
    Un abrazo.
    A propósito… Qué buen blog el tuyo.

  2. Muchas gracias, Manuel. Estoy de acuerdo contigo, como siempre. El problema, creo yo, viene cuando la gente empieza a pensar en masas en vez de en personas. Quizás poco a poco, con pequeños esfuerzos, eso pueda cambiar, ojalá.
    Gracias por tus palabras. Lo tengo muy desactualizado, pero es que no he podido prestarle la atención deseada. A ver si este año puedo enmendar eso.
    ¡Un abrazo!

  3. Orale eso no lo sabia

  4. Tienen razon (un abrazote a los dos) marginan a las perzonas con VIH como si la enfermedaad se transmitiera por ver a las personas eso es cruel e inhumano todos somos iguales y como iguales nos deben tratar

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