Obama viene del espacio exterior

La semana pasada aparecía en las pantallas americanas el más esperado remake televisivo de 2009. Hasta la pequeña pantalla, que ya no es tan pequeña como antes, volvían los visitantes de “V”, una serie que a mediados de la década de los 80 cautivó a niños y mayores. Pero ahora la tele, como decía, ya no es tan pequeña…, ni tan inocente.

Planteaba la duda Glenn Garvin en un acertado artículo del Chicago Tribune: ¿no eran demasiado llamativas las similitudes entre algunos comentarios y actitudes de los extraterrestresde “V” y la política de Obama? Para quien no haya visto el primer episodio, señalemos, por ejemplo, cómo la líder de los visitantes (la Diana de la serie original, que aquí pasa a llamarse, simplemente, Ana), cuando se le pregunta por el rechazo de algunos humanos se refiere a “lo difícil que puede resultar aceptar el cambio” (¿qué cambio?, ¿de un mundo sin extraterrestres a un mundo con extraterrestres?; curiosa forma de decirlo…). O el sencillo hecho de que, entre sus primeras muestras de buena voluntad, se encuentre la creación de un sistema universal de salud pública gratuito (¿!). Y no hablemos ya del único personaje principal afroamericano, que, sí, amigos, esconde un oscuro secreto.

Ana retransmitiendo desde el cielo

Peculiar resulta la escena en la que un periodista interpela a sus compañeros (que no hacen otra cosa que su trabajo) con un “¿podríais mostrar algo de respeto?”, en un burdo intento de mostrar a los periodistas como seres serviles (curioso, tiene toda la pinta de que el periodista subyugado por la llegada de los visitantes sea el protagonista…) ante la apabullante “campaña” de nuestros maravillosos aliados interestelares. Digo que resulta peculiar porque, al fin y al cabo, una actitud de este tipo parece más propia de los tiempos de la administración Bush, como muestra la apasionante película “Leones por Corderos”.

De este modo, si sacamos conclusiones, podemos llegar a pensar lo que, por desgracia, muchos americanos ya piensan: que Obama no puede ser tan bueno. Que algo debe esconder, algún oscuro secreto. Y que una conspiración antiamericana es lo que les espera tras tanta política social y tanto “open government”. Unas teorías “conspiranoicas” que, “alomojó” no son sólo patrimonio americano, por desgracia.

Es sólo televisión, ¿no?

“V” es la gran apuesta de ABC para este otoño, una ABC que parece temer el final de la magnífica “LOST” y busca frenéticamente un sustituto (los créditos no resultan más que una imitación de las inquietantes letras blancas voladoras; por cierto, ¿os habéis dado cuenta de lo mucho que puede cambiar una serie con otros créditos?). En esta ocasión optó por retomar una serie de gran éxito y adaptarla al presente. Formalmente, la nueva “V” no deja de ser la vieja, pero mucho más moderna visualmente, con subtramas más actuales y personajes más políticamente correctos. Ah, y una nave nodriza que a todos nos recuerda a la Ciudad de las Artes y las Ciencias de Valencia.

no es la Ciudad de las Artes y las Ciencias de Valencia, es la nave nodriza

Siendo inocentes y creyendo que los directivos de las cadenas de televisión son seres muy parecidos a los osos amorosos y que, por lo tanto, sólo buscan proporcionarnos un entretenimiento que, además, les ofrezca algún que otro beneficio, podemos pensar que todo esto es casualidad, dado que hablamos de la ABC y no de la FOX de Rupert Murdoch. O, quizás, han pensado que generando esta polémica pueden atraer más espectadores. Quién sabe si no responde más que al intento de los guionistas de acercar la trama al ciudadano y de ahí el paralelismo Obama-Visitantes. Y no descartemos el hecho de que, al fin y al cabo, un presidente con ese modo de hacer política muy probablemente sea visto por buena parte de la sociedad americana como un extraterrestre…

Yo, de momento, y aunque seguiré pendiente de la nueva versión, sigo quedándome con la vieja. Y no sólo por las tardes de juegos que me trae a la memoria, con esos recuerdos de chavales en el parque jugando a “lagartos y miembros de la resistencia” mientras comíamos gusanos de gominola para imitar a Diana, la primera mala de película que muchos conocimos (y seguramente nuestro primer mito sexual). Ni por ese halo de nostalgia que invade a todo lo que conocimos en aquellos maravillosos años, no.

la prensa dividida entre hacer su trabajo o el de relaciones públicas

Prefiero la antigua, porque era maniquea, simple y sencilla, sí, pero también era inocente. Sabíamos quiénes eran los malos y algunos hasta sacábamos el parecido con las fotos de los nazis que aparecían en los libros de historia. En aquellos tiempos, era muy fácil distinguir quiénes eran los malos. Quizá porque nosotros éramos más inocentes, no digo que no, pero creo que la tele también lo era.

Ahora miro a mi tele y desconfío de ella. Quién sabe, quizás detrás de esa pantalla tan tecnológicamente perfecta no haya más que un montón de lagartos.

2 comentarios en “Obama viene del espacio exterior

  1. Manuel Ruiz

    Me hiciste recordar mis juegos infantiles. Y también, a Diana. La nueva no despierta la mitad de lo que despertaba la original. Al menos, no según lo que de ella se ve en las fotos.
    Quién es el equivalente a Donovan? Todos nos peleábamos en los descansos escolares por ser Donovan, o en su defecto, y por consuelo, el personaje interpretado por Michael Ironside, cuyo nombre ya no recuerdo.
    La fantasía de la comida de rata, personalmente logré satisfacerla cuando ya entrado en los diecisiete años, tomé una ratita del laboratorio de Psicología animal de la Universidad Nacional de Colombia (Universidad de Columbia?), con la cual realizaba los consabidos experimentos sobre aprendizaje animal, y ubicándola en cierta posición, le pedí a mi compañero que me tomara una foto… Quedó bien, pero no es algo que quiera colgar en el facebook, y no es por lo que pueda la gente pensar de mí, sino por el peinado que entonces lucía… jejeje

  2. muchavida

    Ja, ja, ja, qué bueno… ¡Esa foto guárdala con cuidado! ; )
    Si finalmente ves la serie, descubrirás (y creo que es un acierto) que se toman muchas libertades con respecto a la original. No existe un Donovan tal cual, aunque sí existe un reportero que, en principio, se posiciona a favor de los visitantes (como la reportera que acompañana a Donovan en la serie original, si no recuerdo mal).
    Aquí también había peleas por ser Donovan o Tyler (el personaje de Ironside), pero yo no participaba porque siempre me pedía ser Martin. Raro que es uno, o quizás es que siempre me sentí algo alienígena ; D
    ¡Un saludo, Manuel!

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