Finales inesperados

La audiencia, ese salvaje juez que es capaz de darle más valor a la telerrealidad que a una trama bien construida, es responsable de la retirada de nuestras pantallas (de televisión y de ordenador) de algunas series que quizá merecían una segunda oportunidad. Como todos los post de MuchaVida, claro, ésta es una recopilación personal de algunas de esas series que se cancelaron aduciendo, como justificación  general, unos niveles de audiencia bajos.

No entremos a discutir lo justo o equitativo de esto. ¿Son conscientes las cadenas de la cantidad de espectadores que ven sus emisiones liberados del yugo esclavizador del mando a distancia (y sometidos a los “torrentes” y las “mulas”)? ¿Se les ha pasado alguna vez por la cabeza optimizar comercialmente a todo ese número de espectadores, de localización global, a quienes, por muchas vallas que se intenten poner en el campo, les seguirá llegando el último capítulo de su serie favorita? Por suerte, de momento, no. Digo por suerte porque quizás me equivoque, pero no creo que esté lejos el día en el que hasta los episodios que veamos en las pantallas de nuestro portátil o en nuestro reproductor divx cuenten también con sus mensajes publicitarios, insertados dios sabe cómo.

Lo malo de todo esto es que, al no ser esos espectadores furtivos una fuente de ingresos (de momento), tampoco cuentan a la hora de decidir la permanencia o no de ciertas series que podrían dar mucho de sí. Repaso un puñado de ellas.

Diez series que merecían una segunda oportunidad

Day Break. Los 5,1 millones de espectadores en los que se estancó esta serie en su segunda emisión no fueron suficientes para un país tan XXXL como Estados Unidos, sobre todo para la serie que tendría que ser la “metadona” de todos los adictos a “Lost” en su parón navideño de 2006. Al menos, esa audiencia fue lo suficientemente constante como para que la ABC optase por ofrecer el resto de episodios de la primera temporada a través de su página web. Y así terminó la breve historia de un policía de Los Ángeles (Taye Diggs, un actor con músculos hasta en la sonrisa) que sufre en sus propias carnes lo que experimentó Bill Murray en “Atrapado en el Tiempo”, pero sin tantas risas y con muchas más leches de por medio.

Daybreak

Life. Esta serie reúne algunas de las mejores citas de la tele en los últimos años. La trama inicial resulta interesante (un policía condenado de por vida por un crimen que no cometió recupera su libertad y su placa para ponerse a resolver extraños casos en Los Ángeles, ayudado por su filosofía zen adquirida en su etapa presidiaria). Cuando la serie estaba en su mejor momento, con un secundario brillante como el capitán Tidwell (aunque Ted también da para mucho) y la trama parecía engullirnos en una espiral apasionante, los intereses de la cadena decidieron dibujar una línea recta que no satisface, no sólo por lo abrupto y precipitado del final, sino porque nos deja con la gran intriga de hacia dónde nos podría haber llevado. Y Charlie Crews (un brillante Damian Lewis) es zen, sí, pero Sarah Shahi lo es todavía más.

Life

Moonlight. Vale, no es “True Blood”, eso está claro. Pero es que, como empecemos comparando a la CBS (o a cualquier otra cadena, al menos en lo que a producción de series se refiere) con la HBO, apaga y vámonos. A pesar de los muchos peros que se le podrían atribuir, “Moonlight”, la historia de un  vampiro cool (¿fue la primera vez que vi un iPhone en pantalla?) detective en la soleada California y su amor imposible con una rubia periodista, no dejaba de ser entretenida. Tanto que sus fans hasta propusieron donar masivamente sangre como medida de presión contra la cadena. Y además contaba con la presencia de Shannyn Sossamon. Sólo por eso yo la habría mantenido en el aire…

Moonlight

Aliens in America. No destila el humor carcajeante de últimas producciones como la genial “The Big Bang Theory” (que bien merece un post), pero tenía chispa. Y la idea era de por sí más que interesante: una familia típica americana opta por participar en el proyecto de acogida de estudiantes extranjeros con la idea de que el europeo moderno, elegante y atractivo que esperan ayude al nerdy de su hijo a progresar en la jerarquía de la popularidad estudiantil. Para su desgracia, cuando llegan al aeropuerto en vez de encontrarse con un apolíneo danés, alemán o sueco, se encuentran con Raja, un joven pakistaní. Pese a todo, el chaval se integra en la familia y especialmente hace buenas migas con el nerdy en apuros, ya que ambos se encuentran en el instituto como reza el título de la serie. La escena en la que Raja se pone a fumar un cigarrillo en el desayuno puede ser, por desgracia, de lo más políticamente incorrecto que se haya visto en una comedia de situación estadounidense en los últimos años.

Aliens In America

Brotherhood. Los mafiosos italianos molan, pero ya “El Clan de los Irlandeses” nos descubrió en 1990 que la mafia irlandesa también tiene telita. Dos hermanos separados supuestamente por la ley, uno es un político chanchullero y el otro un mafioso, vuelven a cruzar sus vidas cuando éste regresa a su ciudad de origen, Providence, tras años desaparecido. La violencia, la corrupción política, el crimen organizado y la familia son los temas que se dan la mano en una serie que la cadena Showtime decidió cancelar tras tres temporadas por no cumplir con las expectativas de audiencia, privándonos lo que habría podido llegar a ser una serie que muchos comparaban ya con “The Sopranos”. No sé yo si habría llegado a estar a la altura, pero de todos modos el argumento (presuntamente inspirado en una historia real) tenía mucha miga.

Brotherhood

My Name is Earl. Orgullo redneck a raudales, referencias ochenteras, personajes tan surrealistas que se salen de la escala, “cochenetas”, chicas guapas, protagonistas desastrosos, bigotes a lo Tom Selleck, el hombre cangrejo, cameos de lujo, consecuencias kármicas y una lista de malas acciones que solucionar. Esta serie lo tenía todo para troncharte de risa durante cuatro temporadas en las que sospechabas que a su creador, Greg García, cada vez se le iba más la pinza. Ante la cancelación, cogió su lista de chorradas por contar y se fue con ellas a la Fox, donde planea una serie sobre un joven que descubre que va a ser padre. La cosa promete.

My Name is Earl

Eleventh Hour. Remake americano de una serie británica de éxito para la que (cosas del marketing) decidieron cambiar a Patrick Stewart por Rufus Sewell (un actor cuya foto en la ficha de IMDb parece sacada de un fotomatón o una ficha policial). Una espectacular agente del FBI es “castigada” con el encargo de hacer de “niñera” de un prestigioso científico asesor de la agencia. Ambos se ven envueltos en la resolución de crímenes de naturaleza científica con un halo de misterio que a muchos nos recordaba a Expediente X (¡Mulder, Scully, os echamos de menos, por la gloria de Chris Carter!). Ni el mismísimo Jerry Bruckheimer es ya una apuesta segura en televisión, qué cosas.

Eleventh Hour

Pushing Daisies. Si Michel Gondry y Jean-Pierre Jeunet decidiesen crear juntos una serie, el resultado no estaría muy lejos de “Pushing Daisies”. Un título que, además, se lo ponía fácil a los traductores: criando malvas. La historia es, desde luego, peculiar: el joven pastelero Ned posee la habilidad de devolverle la vida a los muertos sólo con tocarlos. Pero con condiciones: si toca a la persona resucitada una segunda vez ésta morirá para siempre y si una persona resucita durante más de un minuto, alguien cercano morirá en su lugar. Con la ayuda de un detective, una camarera y su amor de la niñez redivivo, resolverá crímenes que resultan más sencillos que mantener una relación con alguien a quien no puedes tocar. Naíf, tierna y dulce como una tarta de cerezas.

Pushing Daisies

Firefly. Tras la exitosa “Buffy cazavampiros” (¿alguien se acuerda ya de la peli original?) y su spin-off “Angel”, Joss Whedon cambia de tercio para contarnos la historia de unos aventureros espaciales más cerca de “Bonanza” que de “Star Trek”. Una historia de perdedores que se aferran, como dice la canción de los títulos de crédito, a lo único que no les pueden quitar: el cielo (o el espacio infinito, en este caso). A los directivos de la Fox  todo eso de juntar revólveres y naves espaciales debió parecerles demasiado raro y cancelaron la serie tras la primera temporada, a pesar de las quejas de los numerosos fans. Algo es algo: los fieles seguidores de “Firefly” pudieron al menos conocer el final de la serie gracias a la película “Serenity”, que ya se ha convertido, como la primera y última temporada de la serie, en un icono freak.

Firefly

Preacher. Vale, esto ni siquiera pasó de proyecto. Pero la idea era tan buena… Cuando los fans del cómic (¿o es novela gráfica? No sé cómo queda más intelectual…) nos enteramos de que la HBO barajaba la posibiilidad de realizar una adaptación en formato serie del estupendo trabajo de Garth Ennis y Steve Dillon no nos lo podíamos creer…, y hacíamos bien. Finalmente, el proyecto no cuajó, según directivos de la HBO, por ser  una historia “demasiado violenta y controvertida”. Un argumento curioso viniendo de la misma cadena que ofreción “The Sopranos”, “Deadwood” o, más recientemente, “True Blood”. Y además uno se pregunta si, antes de comprar los derechos, alguien de la cadena se tomó la molestia de leer el cómic antes.

Predicador

Hay muchas más series injustamente canceladas, claro, pero ésta parece una buena recopilación, de momento. Quién sabe, igual en un futuro recupero otros cuantos finales inesperados en un nuevo post. De hecho, probablemente tenga más donde elegir por culpa de la dichosa crisis. ¿Continuará?

5 comentarios en “Finales inesperados

  1. […] Finales inesperados: diez series que habrían merecido una segunda oportunidadmuchavida.wordpress.com/2009/07/16/finales-inesperados/ por muchavida hace pocos segundos […]

  2. Buen post my friend!

  3. Bueno, se te ha olvidado mencionar Jericho. Una serie que prometía, que prácticamente fue cancelada en un inicio, luego se le dió un último aliento y finalmente sucumbió.

    • Uy, Castor, me temo que se me han olvidado muchas. Es lo malo de hacer una selección: que nada más publicarla empiezo a recordar más que deberían estar…, quizás las apunte para otro post.
      Y sí, Jericho tenía un planteamiento más que interesante, fue una pena…
      Un saludo y muchas gracias por tu comentario.

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