Diez canciones para las que desearía ser virgen

La virginidad musical está infravalorada. Parece que, si te gusta la música, debes ser un experto, conocer cada artista, cada canción, que no se te escape ni una referencia.

No me considero ni mucho menos un experto musical, pero sí que he escuchado muchas canciones. Tantas que, por desgracia, mi capacidad de sorprenderme, de fascinarme con un nuevo grupo o un tema desconocido ha mermado considerablemente. Y, lo que es más triste, algunas de las mejores canciones que conozco las escuché por primera vez en cintas mal grabadas, en la radio o en la televisión.

Así que, de repente, me dio por pensar “qué suerte la del que no conoce esta canción o este disco”. Qué suerte, sí, porque puede ser que un día alguien le haga precisamente esa recomendación. Y vaya a una tienda de discos, compre un cd original (o un vinilo mejor) y en un buen equipo de música descubra una auténtica joya. Qué clímax musical sería, y qué envidiable.

Por ello, quería escribir un post sobre canciones que me gustaría no conocer para poder descubrirlas de ese modo. Y serían…

The Rolling Stones – Gimme Shelter. “La guerra, niños, sólo está a un disparo de distancia”. “El amor, hermana, a un beso”. La guerra, como ves, siempre está más cerca que el amor, aunque pudiera parecer lo contrario. Y, en medio de todo esto, estoy yo, que no sé si por algo generacional o por victimismo rampante siempre me he sentido en medio de una corriente vertiginosa en la que sólo deseo encontrar, desesperadamente, un refugio ante las inclemencias vitales.

Gimme Shelter

Lynyrd Skynyrd – Free Bird. Una canción digna de un funeral. “Si me fuera mañana ¿seguirías recordándome?” La pregunta, en cierto modo patética, es la que tarde o temprano nos haremos todos. Una oda a la libertad y a la fugacidad de la vida. Todos nuestros recuerdos se perderán como lágrimas en la lluvia. “Aunque quisiera cambiar, no puedo, el Señor sabe que no puedo cambiar, oh, Dios, ¡no puedo cambiar!” Y, de regalo, el que probablemente sea uno de los mejores solos de guitarra de la historia del rock.

Elvis Presley – Burning Love. “Ardo, ardo, ardo y nada puede enfriarme. Podría convertirme en humo, pero me siento bien”. ¿Y quién no? Con un amor de esos que arden desde dentro hacia fuera, qué más da si acabas derretido. Porque algunas pasiones son irrefrenables  aunque no duren mucho y algunos mitos vivirán para siempre aunque sean efímeros, como la vida humana. “Tus besos me elevan, como la dulce canción de un coro. Enciendes mi cielo por la mañana con amor ardiente”. Y quién quiere café, si tienes eso.

Otis Redding – [Sittin’ on] The Dock of the Bay. Si hay algo que echo en falta (sobre las muchas cosas que envidiar) en el hecho de no vivir en una ciudad con mar es, precisamente, el poder sentarse en un muelle, rompeolas o simplemente en una playa para ver cómo “se aleja la marea”. Una canción sobre perdedores (como el propio Otis, que murió a los 26 años y sin llegar a ver cómo este tema se convertía en un éxito] con conciencia de ello, sobre la gente incapaz de escucharse más que a sí mismo y para aquellos que ven los días nublados en la California en la que nunca llueve.

Muelle

Carpenters – Superstar. La protagonista de esta canción, al igual que uno de los protagonistas de “Amor Perdurable“, genial novela de Ian McEwan, sufre un síndrome de Cleramblaut galopante. Eso, al menos, podemos deducir por la letra, en la que la propia muchacha habla con esa superestrella del título, pero él “no está realmente aquí, es sólo la radio”. A veces resulta fácil (y trágico) enamorarse de alguien imposible, como una estrella de la música o incluso el personaje de una película o un libro. Y, como el protagonista de “Johnny Guitar“, preferimos la ilusión a la realidad: “Dime que me quieres, aunque sea mentira”.

The Doors – Riders on the Storm. Viaje lisérgico musical a través de las tormentas de la vida., más impacable a veces que cualquier enemigo que podamos imaginar. Los teclados de Ray Manzarek nos conducen por un laberinto oscuro en el que el Rey Lagarto se ofrece (con sus susurros haciéndose coro a él mismo) como anfitrión. “Fuimos arrojados a este mundo como  perros sin hueso” y lo único que puede salvarnos de los rayos salvajes del pasado que nos acecha es el amor.

Frank Sinatra – It was a Very Good Year. Desde las tiernas muchachas de pueblo en las noches de verano a las “mujeres de sangre azul” que viajan en grandes limusinas. La Voz repasa su vida a través de las mujeres que por ella pasaron hasta llegar al “otoño del año” y de la vida donde reposa, como un vino añejo mientras la vida se escapa por los poros del barril. “Fue un buen año”. Claro que sí., hasta Tony Soprano sabe eso. Y al que no se le parta el corazón escuchando este tema no ha conocido ninguno.

That's Life!

The Who – Baba O’Riley. “No necesito luchar para probar que tengo razón. No necesito ser perdonado”. Claro que no. Luchar cada día por tus comidas es algo que pocas personas conocen. Los que menos esfuerzo realizan día a día para llevarse el pan a la boca son los que más crítican, los que más juzgan, los que más piden. “Todo es yermo adolescente”. Todos ellos carecen de valor, por lo vacíos e ignorantes que resultan. El éxodo comienza aquí, con la música festiva de los violines.

The Animals – House of the Rising Sun. Todos hemos conocido un sitio así. Puede que no sea una casa, sino una ciudad, quizá incluso se trate de una persona. Algo ante lo cual todos los mecanismos de alerta de tu cerebro empiezan a pitar como locos, pero, al mismo tiempo, la curosidad y el deseo te paralizan y te animan a seguir adelante como ante el influjo del hechizo hipnótico de una cobra. Un Burdon aullador nos ancoseja que no sigamos sus pasos, que no sigamos su vida de “pecado y miseria”. Ya sabes la respuesta.

Edificio en Nueva Orleans

The Beatles – Strawberry Fields For Ever. Una canción que rememora un parque donde Lennon jugaba de pequeño. Porque todos sabemos que el lugar más dichoso es la infancia, donde nada es real y todo es posible, donde las cosas se entienden al revés y no hay nada por lo que agobiarse. Así que cuando crecemos y nos damos cuenta de lo mal que está todo, de lo miserable que puede ser la gente y de que madurar, al parecer, supone renunciar a la imaginación, todos intentamos, de alguna manera, volver a donde éramos francamente felices. “Dejáme llevarte conmigo porque voy a los campos de fresas”.

Straberry Field

Por supuesto, hay más, muchas más. Pero creo que esta colección de temas puede ser un buen comienzo. Si no estás de acuerdo o si quieres compartir tus canciones que desearías no haber escuchado, no dudes en decírmelo en tu comentario.

3 comentarios en “Diez canciones para las que desearía ser virgen

  1. Manuel Ruiz

    Excelente post. Es curioso que un día antes de que tu lo colgaras en tu blog, yo le estuviese diciendo a mi hermano que escuchara Freebird (que curiosa y afortunadamente, no conocía), así que, bueno, por ese lado, me pareció simpática la casualidad, si bien solamente hasta ahora tengo tiempo de sentarme a escribir mi comentario. Aquí va mi lista:
    1. Time, de Pink Floyd. Durante mi niñez, escuchaba su introducción (ya sabes, Waters haciendo el latido de un corazón con el bajo, Wright y Gilmour generando atmósfera en los teclados, y Nick Mason haciendo un excelente trabajo en los rototoms), como tema de presentación de un programa sobre primeros auxilios que emitía la Cruz Roja Colombiana. Gran sorpresa me llevé cuando finalmente la escuché completa, con ese solo de Gilmour, y esas letras que pese a lo sencillas, te calan hondo con su angustia.
    2. Stairway To Heaven, de Led Zeppelin. Ya sé que es uno de los temas más transmitidos en la radio de la historia, pero no vine a conocerla -conscientemente- hasta los doce años, en una cinta muy mal grabada.
    3. The End, de los Doors. En mi primera vez con Apocalypse Now, por allá por 1991, en una noche de domingo en la tele. Quedé hipnotizado.
    4. Nights in White Satin. Mi primer contacto con The Moody Blues se dio en un comercial de televisión. Lo que no recuerdo con precisión es si se trataba de un comercial de perfumes.
    5. The Sounds of Silence, de Simon and Garfunkel, en un comercial de automóviles.
    6. Money, de Pink Floyd, en la presentación de un aburridísimo programa de televisión llamado “Economía Hoy”, que presentaban por las noches en uno de los únicos dos canales de la televisión colombiana en ese entonces, en la franja maldita de los lunes de 7 a 7:30 p.m. (la competencia era el noticiero del Senado de la República).
    7. Magic Fingers de Frank Zappa, en una vieja y deteriorada cinta de vídeo de la película “200 Motels”, en donde, como sabes, actúan Ringo Starr y Keith Moon, interpretando a unos personajes bien particulares… Pese a la baja calidad del sonido, me encantó el ritmo pegajoso, lascivo, una de las letras más sucias y lujuriosas de la historia del rock; Zappa, como siempre, soberbio en la guitarra, y todo ello condimentado con las voces de Mark Volman y Howard Kaylan (los Turtles).
    8. A propósito de los Turtles, Happy Together, la escuché en mi niñez en un comercial de helados.
    9. El comercial de helados que lo reemplazó, contenía My Generation, de los Who.
    10. Eleanor Rigby, tal vez mi tema favorito de los Beatles, era el tema de un programa de documentales…
    De modo que mis primeras experiencias, al darse en comerciales o presentaciones de
    programas de televisión, fueron una especie de Coitus interruptus…

  2. Buena selección. Lo malo de esto es que ahora no dejo de recordar nuevos temas que deberían figurar… Gracias por el comentario, muy bueno, como siempre, y un abrazo, Manuel.

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