Karl Malden era feo

Los muertos son todos simpáticos, buenas personas y guapos. Seguro que en las noticias que se difundan sobre la muerte del mítico actor Karl Malden, se utilizarán eufemismos como “rostro particular” o “curiosa nariz”. Y no. Malden tenía una nariz descomunal y un físico poco agraciado. Y eso, precisamente, era lo que me gustaba de él.

No lo descubrí en “Un Tranvía llamado Deseo” (por la que ganó un óscar), ni en “El Rostro Impenetrable” (de cuyas deplorables ediciones en coleccionables de prensa, casualmente, hablaba esta misma tarde con un crítico de cine de verdad, y de los buenos).  Lo confieso, vi por primera vez a Karl Malden en la serie “Las Calles de San Francisco“, junto a un imberbe Michael Douglas en una de esas parejas de detectives tan típicas de la ficción (“vienen de mundos diferentes, pero comparten un mismo sentido de la justicia…”, ya sabéis).

La serie me gustaba mucho, no me perdía ningún episodio. Me fascinaban esas persecuciones en coche por las cuestas de San Franciso, con los tapacubos saliendo disparados como pelotitas de colores en un anuncio de Sony Bravia y esa música setentera tan cañera. Y me encantaba uno de los personajes. Contra todo pronóstico, no, no era el jovencito y molón inspector Keller, sino el veterano y feo (yo era joven y cruel) detective Stone.

un momento de "Las Calles de San Francisco"Me gustaba por dos cosas. Para empezar, tenía más pinta del tipo de detective que a mí me engancha, con su sombrero, sus largas gabardinas y su mirada severa. Uno de esos detectives a los que te extraña ver en color en vez de en blanco y negro, vamos. Pero el motivo principal de mi predilección por el personaje interpretado por Karl Malden era precisamente eso, que era feo. Michael Douglas era lo opuesto: atrevido, juvenil, atractiva, a la moda… Y yo hasta entonces pensaba que para salir en televisión había que ser así. Malden fue el primero que me demostró que, al menos entonces, no tenía por qué ser así. Y si los feos tenían su sitio en la tele, entonces aquellos que siempre supimos que jamás nos ganaríamos la vida con nuestra cara “bonita” podíamos estar seguros de que nada nos estaría vetado. Yo era joven, cruel e inocente, sí.

Pero de todos modos, me gusta que un feo triunfase como actor. Me gusta que pudiese compartir la pantalla con Michael Douglas, y mucho más que lo pudiera hacer con Vivian Leigh, Carroll Baker o Sally Field (que, no sé por qué, siempre he pensado que debe ser majísima).

Así que no, Karl Malden no tenía un rostro peculiar y una particular nariz.

Era feo y triunfó en Hollywood. Ahí queda eso.

2 comentarios en “Karl Malden era feo

  1. Manuel Ruiz

    A Malden le conocí, si mal no recuerdo, en un western de Hathaway, llamado Nevada Smith, en que era el antagonista del magnífico Steve McQueen. Claro, no podía ser de otra manera, Malden era el feo, por consiguiente, tenía que ser el malo. Sin embargo, fue su personaje, y no el de McQueen, el que me conmovió. El suyo es tal vez uno de los mejores y más angustiantes finales que pueda tener un malo en un western. Luego, le ví brillando -lo que no era fácil-, al lado de George C. Scott, en Patton. Pudo ser al revés, que fuera Patton la primera película que ví de él, no lo recuerdo con exactitud.
    Lamentablemente, no comparto el referente de Las Calles de San Francisco, mas que en un par de escenas que llegué a ver en documentales -sobre Douglas o su clan, por supuesto-, o las referencias que de la serie hace Kirk Douglas en su autobiografía “El Hijo del Trapero”.
    Malden, perteneció a una rara especie, cada vez más exigua, por no decir extinta, en la que también estuvieron metidos gigantes como Ernest Borgnine, o limitados e inexpresivos actores como Charles Bronson: la de hombres que aún siendo feos, pudieron brillar en Hollywood, y no en cualquier momento, sino en su mejor época. La Edad de Oro del cine norteamericano.

  2. Eso está claro, Manuel: los feos sólo pueden ser malos. O protagonistas de melodramas, me temo. Y sí, esto da mucho juego, igual me saco de la chistera un post sobre feos de Hollywood. Las Calles de San Francisco fue una serie que, como pasó en muchas ocasiones, en España se recuperó mucho tiempo después de haberse emitido originalmente. Y ahí fue donde yo me enganché.
    Un saludo y gracias por tu comentario.

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