Uno de mis libros favoritos, probablemente mi preferido, es ‘La isla del tesoro’, de Robert Louis Stevenson. Creo que es una novela que todos deberíamos leer y releer de vez en cuando, rompiendo con esa imagen de libro “infantil” o “juvenil” que lo aleja de los anaqueles de modernos, “hipsters” y culturetas en general.
No obstante, reconozco que yo lo descubrí siendo niño. Y me fascinó. Creo que ese libro tiene gran parte de la “culpa” de mi afición por la lectura. No podía ser de otro modo. Esa historia de piratas lo tenía todo: aventura, emoción, humor, amistad, barcos, tesoros, un loro, ¡espadas!, personajes buenos, personajes malos y Long John Silver, probablemente el mejor pirata que ha surcado las páginas de un libro.
Entre sus muchas atrocidades, Long John Silver fue responsable de que un pequeño muchacho con propensión a la fantasía se apasionase por los libros. Bueno y de que, durante un periodo excesivamente largo de su infancia quisiese ser pirata de mayor. Lo segundo no pudo ser, en lo primero contribuyó una biblioteca de mi ciudad, Salamanca.

La biblioteca de la Fundación Germán Sánchez Ruipérez, en tiempos en los que no existía la Play Station ni la XBox, era un sitio donde podíamos ir a pasar el tiempo entre libros y, además, te dejaban llevarte algún libro de su sala de préstamo.
No había semana que no me llevase algún libro y, como se puede deducir, “La isla del tesoro” fue uno de los primeros en una larga lista. Probablemente no fue el primero, pero sí el que más vívidamente recuerdo. Y fue gracias a la Fundación Germán Sánchez Ruipérez, cuyo creador falleció la pasada madrugada.
Supongo que habrá muchos homenajes y palabras mucho más inteligentes e importantes en su memoria, pero no me resisto a escribir las mías. Gracias, don Germán, por descubrirnos a muchos la magia de los libros. Por enseñarnos que, sumergidos en sus páginas, podíamos vivir innumerables aventuras. Por permitir a un niño ser un pirata. Gracias.
ciertamente es una gran labor la que el Sr. Sánchez Ruperez ha hecho por su tierra, yo le agradezco encarecidamente lo que su Fundación ha hecho con mi hija